¿TÚ TAMBIÉN?
De vacaciones

Por Álvaro Abellán
2 min
Opinión02-08-2009
Cuando el hombre anhela las vacaciones se supone que lo hace porque en ellas se libera de las obligaciones y puede escoger, libremente, qué hace con su tiempo. Por eso decía Luigi Giussani que a un joven no se le debe juzgar tanto por cómo se comporta en el trabajo como por qué hace en su tiempo libre. En efecto, uno escoge qué hacer con su tiempo libre y aquello que escoge y cómo se organiza dicen de él mucho más que el modo en que lleva el trabajo diario, más reglado por circunstancias ajenas a su voluntad. El resto del año, otros marcan el horario, las responsabilidades, los tiempos y lugares, las tareas, etc. Vivimos nuestra vida al compás de las obligaciones que hemos contraído. En Vacaciones, debemos gobernarnos a nosotros mismos y tal vez eso resulte más difícil que lo anterior. Quizá decidamos no poner el despertador ya que nadie nos espera a una hora concreta. Pero: ¿no cabría aprovechar precisamente esas horas de vacaciones para hacer otras cosas (además de dormir) que no podemos hacer el resto del año? Si amamos verdaderamente la vida, debemos amar especialmente el tiempo de vacaciones, aquel en el que somos más dueños de nosotros mismos. Y en qué invirtamos el tiempo de vacaciones, y cómo lo invirtamos, dirá mucho de nosotros, de quiénes somos, de cuáles son nuestros compromisos, o de cómo no nos comprometemos con nada. Llevo ya unos días de vacaciones y, en mi maleta, van un puñado de autores en los que espero descubrir muchos ¿tú también? que pronto compartiré con mis lectores. Pero, más importantes que los libros son las personas con las que quiero pasar este tiempo: mujer, familia y amigos. Si el año nos deja poco tiempo para ellos, en verano no hay excusa y ello son, sin duda, los primeros con los que debemos edificar ese lugar donde la vida se ensancha.






