ANÁLISIS DE ESPAÑA
Tomarles la palabra

Por Alejandro Requeijo
2 min
España06-07-2008
Qué fácil resulta celebrar un Congreso cuando acabas de ganar unas elecciones. O mejor dicho, cuando aun quedan cuatro años para los siguientes comicios. Así cualquiera se pone el traje de izquierdista sin complejos y acaba cantando la internacional con el puño en alto. La sensación es como la de una gran fiesta en la que los invitados sonríen, se divierten y se muestran tal y como son sin ningún tapujo ni nada que les frene. Sin necesidad de mostrar una imagen de centro, moderada, pausada coherente o incluso responsable. Así es como han celebrado los socialistas su 37º Congreso socialistas. A diferencia del celebrado -la palabra quizá no sea la mas adecuada- por el PP hace unas semanas, aquí no hubo ni cuchillos, ni malas caras, ni discursos incómodos, ni tampoco purgas o bandos enfrentados. Reforzados por su segunda victoria electoral, con un PP todavía en obras y con el horizonte electoral todavía muy lejos, los socialistas se han permitido el lujo de pinchar en hueso y hablar sin freno ninguno de despenalizar el aborto y la eutanasia. Han abierto la puerta al voto de los inmigrantes en 2011. Han insistido en la necesidad de la laicidad del Estado y le han declarado la guerra a los crucifijos. Aunque bien es cierto que luego las ponencias no han dado para mucho más que para montar ruido, ahí está la intención y eso es lo que cuenta. También se han aplicado un maquillaje en cuanto a la gente. Muchas caras nuevas entre la Ejecutiva y las Secretarías, donde ha primado la ilusión, la juventud y ser mujer en detrimento de la experiencia (claro que esta última virtud nunca ha sido una máxima en los equipos de Zapatero la verdad sea dicha). Y si Rajoy tiene a María Dolores de Cospedal él tiene a Leire Pajín. En definitiva, estos Congresos en los que no se suda y que sólo sirven para sonreír y sacar pecho tienen la misma validez que golear al equipo de los suplentes en un entrenamiento. Todo lo contrario de lo que viene sudando Rajoy cada vez que tiene que decir eso de que “el resultado ha sido el que han querido los militantes”, como si el aparato del partido no hubiese intervenido para nada ni en su designación, ni ahora en la de Alicia Sánchez-Camacho en Cataluña. Pero en los Congresos en los que no se suda, no se sufre y hasta las patadas se dan con una sonrisa, sirven para poco más que para tomar la palabra a más de uno y recordársela cuando las elecciones estén a la vuelta de la esquina. A ver si lo mantienen.
Seguir a @Alex_Requeijo

Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






