SIN CONCESIONES
¿Quién es el radical?

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión06-07-2008
El domingo recibí una llamada de teléfono sorprendente. Apreté el botón verde del móvil y una voz femenina me dijo al otro lado del teléfono: "Tiene una llamada de José Luis Rodríguez Zapatero". En efecto, era el presidente del Gobierno. Era él en persona, aunque en realidad se trataba de un mensaje grabado. Nos llamó a todos los periodistas que durante el fin de semana cubrimos el 37 Congreso Federal del PSOE. Fueron jornadas duras y muy largas. Por eso quería felicitarnos por el trabajo realizado y agradecernos la labor a los medios de comunicación. El PSOE entiende mejor que nadie en España el poder de la prensa y el útil instrumento que representa para llegar a los ciudadanos. En eso, los socialistas son unos maestros y sacan muchos cuerpos de ventaja al PP. La mayoría de los populares todavía nos miran con miedo y nos tratan como si fuéramos el enemigo. Un grave error de percepción que parecen no querer corregir. La llamada telefónica de Zapatero fue todo un sobresalto, aunque algunos -o bastantes- de los periodistas que allí estuvimos nos llevamos varios más al escuchar los discursos y las propuestas del líder socialista. El 37 Congreso Federal del PSOE pasará a la historia por el nombramiento de Leire Pajín, una joven de 31 años, como número tres del partido para compensar el nombramiento de Dolores de Cospedal como dos del PP. Pero la verdadera noticia de este cónclave es el giro izquierdista que ha dado el partido hacia posiciones tan controvertidas como extremas en materia de aborto, religión y eutanasia. A partir de ahora, el PSOE se compromete a legalizar el aborto para que -con pequeñas limitaciones- siempre impere la voluntad de la mujer sobre la de su pareja e incluso sobre el derecho a la vida del ser humano que lleva dentro. También pretende abrir el debate de la eutanasia para que el Estado, en lugar de la persona, sea el responsable del suicidio de quienes por problemas de salud no quieren seguir viviendo. Y además quiere eliminar de la vida pública los signos religiosos con la excusa de equiparar a todas las confesiones, así que en lugar de promocionar el islam o el judaismo opta por echar un manto de privacidad sobre los cristianos sin importarle la mayoría social que representan. Esta es la apuesta de futuro de Zapatero. Menos mal que los sectores más moderados del PSOE han evitado un salto aún más grande hacia una ideología que deshumaniza a la persona. El nuevo concepto de socialismo no ve seres humanos detrás de un hombre y una mujer, sino que ve ciudadanos sin distinción. Así equipara lo que es diferente y prima el carácter civil sobre el humano. Con esta tesis, el partido centenario que fundó mi tocayo Pablo Iglesias entierra su concepción progresista y obrera. A partir de ahora es manifiestamente izquierdista y renuncia al gran espacio de centro en el que nos concentramos millones y millones de españoles. Pero lo más sorprendente de este Congreso Federal es que, en plena desaceleración de la economía, Zapatero no sólo insiste en negar la crisis sino que además la obvia con sus propuestas. Para él, que gana unos 100.000 euros al año y vive gratis total en La Moncloa, las hipotecas y el paro carecen de importancia. Así que mientras él habla de legalizar el aborto y la eutanasia, el resto de los españoles nos rascamos el bolsillo y echamos cuentas para llegar a fin de mes. ¿Quién es ahora el radical? ¿Quién está más alejado de la gente? Todo esto es lo que le hubiera dicho el domingo si realmente fuera el presidente del Gobierno quien me llamó por teléfono. Pero como se trataba de una grabación me quedé con las ganas y el lamento de comprobar que a Zapatero no le interesa ni la economía ni la política exterior. Su obsesión, fracasada la negociación con ETA, son los estereotipos de las políticas izquierdistas.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






