PUNTOS DE DEBATE
Operación Jaque

Por Elías Said
3 min
Opinión06-07-2008
Todos los medios de comunicación se hicieron eco la semana pasada de una de las más esperadas noticias: la liberación de la ex candidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt, de tres contratistas norteamericanos y once militares y policías colombianos, retenidos por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). De todos estos liberados, la primera ha sido la más relevante, por lo que significaba su liberación para Colombia, Francia y el resto de la Comunidad Internacional. No puedo negar la alegría producida ante la liberación de Ingrid y el resto de personas, pero la operación retransmitida por los medios de comunicación requiere atención. En primer lugar, el claro fortalecimiento de la figura del presidente colombiano Álvaro Uribe y el debilitamiento de las FARC al abordar el proceso de paz en Colombia y el desarme de los últimos, en condición de inferioridad a la que se encontraba hasta ahora, como resultado de las muertes o detención de sus principales líderes y la liberación de estos rehenes históricos, las ¨joyas¨ de este grupo armado. En segundo lugar, la limpia operación militar llevada a cabo por el gobierno colombiano para la liberación de dichos rehenes. Si bien es loable el no empleo de las armas que pusiesen en riesgo a los rehenes, resulta por demás llamativo lo espectacular de la operación, así como la conjunción y el despliegue militar, propio de Hollywood, en la que no se sabrá nunca como es que un helicóptero militar fue presentado a las FARC como si fuese de una organización humanitaria. ¿Qué motivos existieron detrás para que los captores se montasen sin percibir la emboscada? ¿Cómo es que se lleva a cabo esta exitosa operación, justamente el día en que visitaba Colombia el candidato estadounidense John McCain? ¿Qué responsabilidad tenían en la operación Estados Unidos e Israel? ¿Cuán infiltrados están los grupos de inteligencia colombianos en las FARC? ¿Cuán editado esta el vídeo de la operación para acallar el posible pago hecho para la liberación de estos rehenes? Y en tercer lugar, la transformación de los rehenes en piezas de deseo para la legitimación de acciones e intereses en Colombia y otros países involucrados en el proceso de paz en este país (caso de Venezuela, por ejemplo). Plasmado en el "silencio" del gobierno venezolano durante la jornada de liberación de estos retenidos, al ver como se le iba de las manos la bandera que venía enarbolando internacionalmente como mediador oficial del conflicto armado colombiano, la constante exposición de los liberados transmitiendo un mismo mensaje de júbilo y de agradecimiento al país al presidente Uribe, a las fuerzas de seguridad nacionales y a la posibilidad de fin de este conflicto; y los comentarios de Ingrid Betancourt en torno a la posibilidad de reelección del presidente colombiano a un segundo mandato, cuando el país vive atento a las vinculaciones de políticos con los paramilitares, así como del proceso legal donde se cuestiona la legitimación del último proceso electoral en que salió electo. Pese a las zonas oscuras que nunca sabremos y la extremada perfección de la operación, todos estamos muy felices en ver a Ingrid y todos los rehenes liberados con sus familiares. Pero sin duda, la jornada vivida ha servido para fortalecer la imagen de Uribe, su proyecto político y liderazgo en el proceso de paz en Colombia, a pesar de la delicada situación en que vive éste en el escenario político colombiano.






