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ANÁLISIS DE DEPORTES

De mentalidades y (a)normalidades

Fotografía

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura3 min
Deportes27-04-2008

En la cuerda floja, y ya sin oportunidad para enmendar un error, el Estudiantes ofreció su mejor versión en Granada. Aunque el rival, lejos de su mejor momento, no sea quizá el mejor para calibrar el verdadero potencial de los colegiales, los del Ramiro sí supieron al menos sacar a relucir la mentalidad y la lucha… aunque más de un demente no quisiera ni saber nada del partido hasta conocer el resultado, tal ha sido la desorientación que el equipo ha mostrado durante la temporada. Pero con un calendario favorable –con permiso de la última jornada, contra un León ya descendido, pero que también se ha sacudido las obligaciones y puede dar más de un susto–, el grito de “¡Que no bajamos!” vuelve a merecer crédito. Ahora bien, maldita la gracia que le hará al damnificado por la salvación estudiantil, ya sea Granada o Valladolid, en menor medida el Manresa, que corren el riesgo de pagar carísima una mala segunda vuelta. Las comparaciones, dicen, son odiosas. Pero también son útiles para el análisis, con permiso de los perjudicados. Tal fue el caso del Barcelona, que –pendiente de la Liga de Campeones– volvió a dejar una imagen paupérrima con los suplentes en la Liga: Frank Rijkaard, incluso, dejó fuera del once de Riazor al guardameta titular, Víctor Valdés. El resto fue la consecuencia lógica de tanto despropósito. En cambio, el Real Madrid volvió a dejar muestra del buen papel de Bernd Schuster: le ha costado dar con la tecla al alemán, pero partiendo de la solvencia en la zaga ha podido dar con el medio campo que combina trabajo y talento: Fernando Gago en la destrucción, Wesley Sneijder aportando consistencia y remate, en tanto que José María Gutiérrez, Guti, pone la fantasía con su visión de juego y sus pases. Por eso, a pesar de que casi no ha jugado en la temporada, marcó Javier Saviola con su pillería habitual: por eso el Pipita Gonzalo Higuaín ha recuperado el gol y por eso es cuestión de tiempo que el conjunto merengue acuda a la Cibeles como campeón. El Athletic dejó buenas hechuras, aunque tal vez lo más destacado –sin destacar especialmente en el partido, aunque no desentonó– fue el regreso, después de cumplir su sanción por dopaje, de Carlos Gurpegui. No tanto por su historia, rocambolesca hasta que la Justicia determinó que no tenía derecho a reducción en su pena de dos años, como le sucedió en Italia a Pep Guardiola, o porque se ofrecieron distintas cábalas sobre el origen de la nandrolona, sino porque merece ser considerado inocente hasta que no se demuestre lo contrario. Una reivindicación similar a la que supuso el triunfo de Alejandro Valverde en la Lieja-Bastogne-Lieja: con la madurez que le dan 28 años, y sobre todo la paternidad, supo leer la carrera y alejarse de los rumores –ya cerrados por los tribunales– de su implicación en la Operación Puerto. Aunque el camino del ciclismo hacia la normalidad sigue siendo tan tortuoso, o tal vez por eso, estos síntomas merecen ser ensalzados.

Fotografía de Roberto J. Madrigal