SIN CONCESIONES
La perra del hortelano

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión27-04-2008
Antes de nada tengo que pedir disculpas a Bibiana Aido. ¿Todavía no saben ustedes quién es? Aunque por su nombre nos traiga a la cabeza al primer travesti de España y su apellido suene a serie de televisión, estamos hablando de la nueva ministra de Igualdad. La misma a la que los agentes locales multaron en su primer día en Madrid y a la que Zapatero incluyó en su gabinete gubernamental por la gran experiencia política y de gestión acumulada al frente de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco. Le pido disculpas a doña Bibiana por las connotaciones negativas del titular de este artículo. Que nadie me llame machista ni facha ni retrógrado. Aunque suene mal, hace referencia a una mujer. Y, claro, en estos tiempos que corren de la Igualdad, emplear el género masculino de un sustantivo para hablar de una persona de lo más femenina resultaría muy feo. Ya saben ustedes lo que quería decir el magistral Lope de Vega cuando escribió el perro del hortelano: que ni come ni deja comer. Pues a eso mismo es a lo que parece dedicarse desde hace bastante tiempo Esperanza Aguirre. Desde que se impuso a Alberto Ruiz-Gallardón en el congreso regional del PP de Madrid, ha emprendido una alocada carrera por hacerse con el liderazgo nacional del partido sin importarle las consecuencias que tenga para ella misma o su formación política. Cuando en enero lanzó un órdago a Mariano Rajoy y amenazó con dimitir al frente de la Comunidad de Madrid si Gallardón iba en las listas a diputado, se despejaron las dudas sobre sus verdaderas intenciones. Hasta ese momento había fichado para el gobierno autonómico a toda clase de dirigentes populares sin importarle la tendencia o la procedencia. El objetivo era tener a sueldo a todos aquellos que pudieran serle útiles en un futuro. Tras la concesión de varias licencias de televisión a Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos estaba ese mismo afán por sumar adeptos a su causa para que, cuando hiciera falta, todos juntos saltaran al campo de batalla a matar al adversario como el más fiel ejército. Ese momento ha llegado. Hay que derrocar a Mariano Rajoy dado que él no parece dispuesto a batirse en retirada. Esperanza Aguirre quiere ser la próxima candidata del PP a la Presidencia del Gobierno. Para ello, antes debería alzarse con el mando del partido pero es consciente de que sus apoyos son insuficientes para tan magno deseo. Por eso, cuestiona implícitamente el discurso de Rajoy pero sin atreverse a criticarlo públicamente. Crea una ilusión de cambio pero no ofrece una alternativa. Genera la expectativa de que va a presentarse, pero luego da un paso atrás. Dice que no, pero no descarta nada. Asegura que va a votar a Rajoy pero matiza que nada es irrevocable. Reclama democracia interna en el PP pero ella ningunea a Gallardón en Madrid. Filtra en secreto toda clase de pseudo verdades a los periodistas pero elude confirmarlas en rueda de prensa consciente de que la inmensa mayoría son mentira. Aguirre amaga pero no se atreve a dar porque sabe que, hoy por hoy, tiene imposible cumplir el sueño de convertirse en la primera mujer que preside el Gobierno de España. Así que Esperanza Aguirre por ahora se ha ganado a pulso como apodo la célebre frase de Lope de Vega. Porque ni come ni deja comer.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






