TURQUÍA
Turquía cierra la crisis política con un adelanto electoral
Por Miguel Martorell
3 min
Internacional06-05-2007
Ha sido una lección de democracia para los que miraban hacia Ankara con temor y escepticismo, aunque haya tenido que ser forzada por ciertos sectores sociales y políticos. El Gobierno turco ha cerrado la tremenda crisis en la que se había sumergido todo el país con una decisión política valiente, la convocatoria anticipada de elecciones legislativas, previstas para el 22 de julio. El Ejecutivo de Recep Tayyip Erdogan se pone a prueba.
La crisis se desató hace dos semanas, cuando Erdogan propuso como candidato a presidente de la República a uno de los islamistas moderados de su partido, el Partido Desarrollo y Justicia (AKP). La mujer del presidenciable, actual ministro de Exteriores de Turquía, Abdula Gül, echó más leña al fuego cuando apareció en público con el hiyab (velo) expresión de un estilo de vida que la República laica de Turquía consiguió desvincular del Estado a principios del siglo XX de la mano de Mustafa Kemal Atatürk. Así las cosas, cuando la candidatura de Gül llegó al Parlamento, el Partido Republicano del Pueblo (ChP) de corte laico, decidió boicotear la votación ausentándose de la Cámara, rechazando de plano que los islamistas moderados se hicieran con el control de la Jefatura de Estado, además de la del Gobierno y la del Parlamento. Aunque Gül obtuvo el apoyo de los 353 diputados de su partido en esa primera ronda de votaciones, no alcanzó el quórum legalmente establecido (367 diputados) en los 550 escaños. Las únicas esperanzas del AKP quedaron depositadas entonces en la segunda votación, donde, con una mayoría simple, conseguirían sacar adelante su candidatura. Sin embargo, el Tribunal Constitucional turco, a instancias del ChP, por primera vez en la historia intervino y la anuló, al considerar inconstitucional una votación en la que no estuvieron presentes todos los representantes del pueblo. La decisión de la Justicia llegó respaldada por amplias capas sociales que defendían la República laica e incluso un puñetazo en la mesa de los más fervientes seguidores del padre de la patria, el Ejército. Con la alarma de una intervención castrense encendida en toda Europa y masivas manifestaciones contra Erdogan, el Gobierno turco tomó el control de la situación y convocó al Parlamento. Los 458 diputados que participaron en ese debate votaron por unanimidad el adelanto electoral: el 22 de julio se celebrarán elecciones legislativas. El primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, había propuesto que los comicios se celebraran un mes antes, el 24 de junio, pero finalmente la Cámara turca decidió votar y dar el visto bueno a la fecha que contaba con la aprobación de la Junta Electoral Suprema de Turquía. La fecha definitiva no acaba de convencer a la oposición, que, pese a su aprobación, alegaba que por esas fechas muchos turcos ya estarán de vacaciones y no podrán votar. Decididos a evitar que esta situación se vuelva a repetir, el AKP ya ha anunciado que próximamente llevará ante el Parlamento una propuesta para enmendar la Constitución. Mediante ésta, el pueblo podrá elegir directamente en las urnas a su presidente, cuyo mandato se reduciría además de siete a cinco años con opción a otros cinco, lo que supondría que el sillón Presidencial ya no dependería del Poder Ejecutivo y el Legislativo. Dicho proyecto de ley establecería además que las elecciones generales tengan lugar cada cuatro años, en vez de los cinco actuales. Además, se resolvió la duda de quién sustituirá al actual presidente, Ahmet Necdet Sezer, cuando abandonase su puesto el próximo 16 de mayo, según fija la Constitución. La decisión fue que éste continúe durante uno o dos meses, hasta que se elija a un nuevo jefe de Estado. Con la situación encauzada, el candidato a la Presidencia decidió no crear más polémica y retirar su candidatura en la segunda votación parlamentaria que debía celebrarse. “Después de esto mi candidatura está fuera de lugar”, señaló Gül, que, sin embargo, cree firmemente que en caso de que la jefatura de Estado la decida el pueblo, él saldría elegido con “el 70 por ciento” de los sufragios.





