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SIN CONCESIONES

El futuro nunca está en el pasado

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión04-03-2006

"Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida". Esta es la mejor frase que he escuchado en los tres días que ha durado la Convención Nacional del Partido Popular. La pronunció Ángel Acebes en el discurso más aplaudido por los militantes, tras José María Aznar y Nicolás Sarkozy. Es habitual que Aznar supere en elogios y aplausos a Rajoy pero resulta alarmante que Acebes y hasta Sarkozy -en francés- generen más interés y entusiasmo entre los populares que el supuesto líder. Más allá del espíritu y la escenografía, lo mejor de la convención fue el comienzo de Acebes. Aunque la frase original no es suya, sino de Woody Allen. Fue lo mejor porque argumenta a la perfección la necesidad que tiene la oposición de romper definitivamente con el pasado y comenzar a pensar en exclusiva sobre el futuro. Hasta ahora, el pasado había servido para cohesionar y devolver la ilusión al partido. Mas si quiere ganar las próximas elecciones debe trabajar desde ya por el futuro. Aznar, la guerra de Iraq, el accidente del Prestige, el atentado del 11-M... todo forma parte del pasado. El PP debería olvidarse de eso para comenzar a construirse un nuevo futuro. El pasado está bien para saber quiénes somos y de dónde venimos. Sin embargo, un buen pasado no garantiza un gran futuro. Incluso quienes se conforman con un presente brillante acaban aburguesándose hasta convertir un futuro prometedor en otro defraudante. El pasado le ha servido a Rajoy para igualar a Zapatero, incluso superarle por la mínima, en las encuestas. Sus críticas han erosionado al Gobierno hasta mínimos impensables hace un año. Sin embargo, la popularidad de Rajoy es todavía más baja. Los reproches y las descalificaciones no suman votos. Para generar ilusión y ganar adeptos hay que lanzar propuestas. Ni siquiera basta con mirar al futuro, como ha ocurrido en la Convención Nacional. Hay que caminar hacia él. Zapatero ganó en 2004 porque, entre otras cosas, ilusionó a los votantes. Con poca cosa -su sonrisa, el talante y la retirada de las tropas- convenció al electorado. Junto a las constantes críticas a Aznar, lanzó mensajes en positivo a los españoles. Aquellas propuestas le dieron el triunfo. Por eso Zapatero recurre últimamente a la guerra de Iraq para desacreditar a Rajoy sin darse cuenta de que ya ganó aquella batalla y, por lo tanto, no puede ganarla de nuevo porque pertenece al pasado. Lo que está en juego es el futuro y, como comprobó el político británico Edmun Burke, "nunca puedes planear el futuro a través del pasado". Para liderar el futuro hay que comenzar por protagonizar el presente con ideas nuevas y alternativas. Pensar o decir que Hay futuro no garantiza que lo haya. Es sólo un eslogan o una frase hueca como las que tanto emplea Zapatero. Si Rajoy quiere ganar en 2008, debería hablar menos del pasado, criticar poco el presente y prometer un mejor futuro. El pasado es historia. Lo que realmente interesa a los españoles es el futuro porque, como dijo el cineasta neoyorquino, es allí donde van a pasar el resto de sus vidas.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito