Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE ECONOMÍA

Nacionalismos en el mercado común

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura2 min
Economía05-03-2006

Talavera de la Reina y Bamberg (por no decir Madrid y Berlín) tienen los mismos tipos de interés. Eso quiere decir que un depósito de renta fija da los mismos resultados aquí y en Alemania. La equiparación de los sistemas educativos permitirá también, dentro de pocos años, presentarse en Santiago de Compostela y en Copenhague con un título que será reconocido por igual en ambos lugares. La producción agrícola en un estado depende de la que asuma el de al lado y, sobre ellos, un organismo decide qué le corresponde a cada uno. Entre tanto, en el mundo de las oposiciones se restringe la libertad para presentarse a las pruebas en una u otra comunidad autónoma. Sin catalán, o sin gallego, o sin euskera, no se pueden hacer los exámenes ni en Cataluña, ni en Galicia, ni en el País Vasco. Eso sí, un catalán, un gallego y un vasco sí tienen la posibilidad de presentarse a las pruebas de Castilla-La Mancha. Algunos partidos proponen un referéndum para que León, Zamora y Salamanca formen una nueva comunidad autónoma y otros parecen tener nostalgia del tiempo de la Primera República y los cantones. Gran parte de los impuestos, la sanidad y la educación se quedan en manos de las regiones. Éstos son sólo algunos ejemplos de la soberanía que ha cedido y cederá un estado en beneficio de una autoridad superior que vela por la unión entre los ciudadanos y la posibilidad de que las personas se puedan mover fácilmente por el mundo y enriquecerse con experiencias laborales y personales de todo tipo, por un lado. Y en beneficio de territorios más pequeños para que se gestionen mejor los recursos, en unos casos, o se pongan en marcha situaciones desconcertantes, en otros, por el otro lado. Ante este panorama, no es de extrañar que el estado reaccione arañando los reductos de poder que le quedan. Por eso España quiere alejar a E.ON de Endesa y casarla con Gas Natural, en busca del gran emporio energético nacional. Por eso Francia defiende este sector estratégico de manos italianas e intenta blindarlo uniendo a Suez con GDF. Así van las convulsiones en las bolsas. Al final, sólo quedan ciudadanos que quieren trabajar y se alegran cuando baja el paro y se encuentran entre las cifras de los que han contribuido a ello. Y se preguntan si el estado da sus últimos coletazos o si es el principio de su nuevo fortalecimiento. Y se cuestionan si, en el caso de la derrota de los países, la vencedora será la UE o los despojos se los repartirán las regiones.

Fotografía de Gema Diego