SIN ESPINAS
Leonor y el bebe medicamento

Por Javier de la Rosa
3 min
Opinión04-03-2006
He querido vincular el título de mi artículo de esta semana precisamente para llamar la atención sobre lo inexacto que sería relacionar lo que han hecho los príncipes de España con la aprobación por parte del Gobierno socialista de la nueva ley de reproducción asistida. Lo digo porque, aunque no quiera, el que será el primero de todos los matrimonios españoles es modelo y paradigma de muchas cosas, y a partir de ahora no faltarán otras parejas que imiten su conducta. ¿Pero qué han hecho los príncipes don Felipe y doña Leticia? Congelar células madre de su primogénita, no para como dicen los titulares, curar posibles enfermedades que le acontezcan a la niña -Dios no lo quiera- sino simplemente por si acaso. Por si acaso significa por si algún día la ciencia consigue desarrollar una técnica con células madre embrionarias que permita curar alguna enfermedad. Hoy día, aunque les parezca increíble por como se lo han vendido en los medios, esto es imposible. Vamos que hasta ahora es tan ciencia ficción como la película de Regreso al futuro, La máquina del tiempo o los filmes de seres crionizados. Lo que sí es cierto es que de las investigaciones con células madre extraídas de un tejido adulto, ya existen aplicaciones terapéuticas eficaces que se están realizando en los hospitales con toda normalidad. Esta segunda actividad no genera ningún dilema ético puesto que no es necesario producir seres humanos para echarlos a la basura después de extraerles las células madre. Lo que han hecho los Príncipes, en principio, tampoco plantea ningún dilema, porque las células madre congeladas han sido extraídas del cordón umbilical donde también se encuentran. El problema surgiría si en un futuro aprovechan esas células para clonar a Leonor 2 con la intención de salvar a Leonor 1. En ese caso -Dios no lo quiera- ¿cometeríamos un magnicidio al asesinar a la doña Leonor 2 no desarrollada? ¡Que pesadilla! Menos mal que hablamos sólo de hipótesis y ciencia ficción. Es cierto que guardando esas células madre los príncipes abren la posibilidad de que se pueda producir la eufemísticamente llamada clonación terapéutica, pero si se desarrolla la técnica con células madre adultas, tal vez el hecho de guardar esas células no haría necesario el proceso de clonación para curar algún tipo de enfermedad. Sin embargo, con un debate sobre un tema tan grave y tan complejo, está a la orden del día la posibilidad de crear confusión por parte de los políticos y los medios de comunicación. Pero detrás de todo esto se oculta de nuevo el respeto a la vida y a la dignidad del ser humano. Un derecho fundamental que los responsables políticos están dispuestos a subvertir por imposición ideológica, beneficio electoral y rentabilidad económica. El nuevo misil en la zona de flotación del ser humano que ha lanzado el Gobierno socialista en forma de ley es una licencia para clonar seres humanos. Además, desprotege la vida del hombre en su fase embrionaria y subordina el derecho a nacer a la experimentación fruto de un abuso de la tecnología. Permitirá la utilización indiscriminada de embriones para investigar con ellos, la fecundación post mortem y la eliminación de todo límite al número de embriones que se pueden fabricar in Vitro. Conociendo al ser humano no faltarán quienes aprovechen esta circunstancia para hacer de los embriones un material comerciable, dado que de partida esta nueva ley de reproducción asistida así los trata. Como ya ha ocurrido en la aprobación de otras leyes, Zapatero ha desoído los informes de los organismos que saben de esto y esta vez incluso ha despreciado las recomendaciones de la ONU de no aprobar ningún tipo de clonación por vía legislativa. Otorgarse el derecho de decidir sobre la vida y la muerte de miles de seres humanos no se puede llamar avance de la ciencia.






