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FÚTBOL

Celta y Valladolid, a Segunda

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura2 min
Deportes23-05-2004

Los implicados en el descenso, más el Espanyol –salvado a última hora– comparten el haber visto pasar por su banquillo a más de un entrenador. Con alguna salvedad, comparten también una planificación deportiva, cuando menos, poco acertada: unas veces demasiado ambiciosa, otras demasiado arriesgada.

Espanyol Sin una referencia fija, la política del club volvió a quedar marcada por los resultados. Los numerosos fichajes no cuajaron y tras apenas diez partidos se cesó a Javier Clemente. Su sustituto, Luis Fernández, llegó con otros cuatro nuevos jugadores debajo del brazo –la vuelta de Iván de la Peña, al que no se renovó el contrato la temporada anterior, fue determinante– y consiguió enmendar, in extremis, la temporada. Raúl Tamudo, con su esfuerzo y goles, también tuvo mucho que ver. Sin embargo, el equipo perico lleva tiempo jugando con fuego y corre el riesgo de quemarse de no apostar por un proyecto estable. Celta El club vigués es otro ejemplo de que los cambios no son necesariamente para mejor. El sobreesfuerzo por disputar la Liga de Campeones, las lesiones y la falta de gol sentenciaron a Miguel Ángel Lotina. El serbio Radomir Antic no pudo mejorar los defectos del equipo, sobre todo la gravísima endeblez defensiva, y finalmente Ramón Carnero hizo lo que pudo con un equipo que ya estaba roto en el aspecto sicológico. Después de 12 temporadas en Primera División, en Vigo se encomiendan a que el paso por Segunda sea lo más breve posible. Valladolid La decisión de no renovar a Pepe Moré, que había conseguido sacar un excelente rendimiento a una plantilla de presupuesto reducido, fue el primer paso hacia la tumba después de una década en la máxima categoría. La lesión del goleador congoleño Ariza Makukula, a pesar del buen rendimiento del canterano Óscar, y –sobre todo– el conformismo cuando parecían tener asegurada la permanencia, pudieron con Fernando Vázquez, un entrenador que no conocía el club tanto como su predecesor. No lo tendrán fácil para volver a Primera División. Real Murcia El club pimentonero ha pagado la falta de gol y la adaptación de un puñado de fichajes nuevos a un técnico, Joaquín Peiró, con un concepto del juego muy diferente del de su antecesor en el banquillo, David Vidal. La inexperiencia y el cambio tan profundo pudieron pesar en un equipo que, ya sin presión –descendió a falta de cinco jornadas–, mejoró y se ha convertido en uno de los jueces de la Liga. El trabajo de John Benjamin Toshack, que difícilmente seguirá, ha sido más bien el de maquillar en lo posible los defectos y sentar las bases de la plantilla de la próxima temporada.