PP y PSOE intentarán demostrar irregularidades en el comportamiento de su adversario
Por Raúl Romero Martín
2 min
España20-05-2004
Los partidos mayoritarios en el Congreso acordaron el pasado jueves que la aprobación de la comisión de investigación sobre el 11-M se llevara a cabo por asentimiento, sin debate, ya que ningún grupo estaba en contra. No hubo, pues, votación propiamente dicha, y la comisión se aprobó en silencio, sin explicaciones en el hemiciclo, aunque los partidos optaron por aplazar su puesta en marcha hasta que se celebren las elecciones europeas.
Pero tras la calma con que se llevó a cabo la aprobación de la comisión llegó la tormenta. Una tempestad de llamadas de unos líderes a otros, de portavoces, de representantes. Se llamaron y llamaron a la responsabilidad y a la prudencia para que la comisión no sea un instrumento de desgaste político, sino una oportunidad para reforzar la seguridad frente al terrorismo. Pero quedó de manifiesto que la actitud de unos condicionará la de otros: si el PP pide la comparecencia de Zapatero, por ejemplo, el PSOE solicitará la de Aznar. Los socialistas, de entrada, quieren pedir documentos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que supuestamente demostrarían que el Gobierno tenía datos suficientes como para haber podido sospechar que el fundamentalismo islámico estaba construyendo su telaraña en España. A su vez, el PP quiere investigar el comportamiento del PSOE y su posible influencia en la estrategia informativa de medios de comunicación críticos con el Ejecutivo popular. La idea es tratar de probar que las protestas ante las sedes del PP la víspera de las elecciones no fueron espontáneas, sino ilegítimamente organizadas para echar a los populares del poder. Gaspar Llamazares señaló en los pasillos del Congreso que la comisión debe abordar "aspectos públicos, colectivos y las responsabilidades del Gobierno en relación con los atentados", si bien precisó que "el Parlamento no debe revisar el resultado electoral". Para IU la comparecencia de Aznar es "necesaria", ya que era el encargado de coordinar la estrategia del Ejecutivo. El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, pidió la máxima prudencia para no perjudicar la tarea de la policía y los servicios de información. Eduardo Zaplana, portavoz del PP, planteó que la comisión de investigación sea presidida por el presidente del Congreso, Manuel Marín, idea rechazada por su homólogo socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba. Zaplana dijo que su grupo quiere "salvaguardar la seriedad y el rigor" en el funcionamiento de la comisión, pero pidió que ésta pueda actuar "sin límites". Rubalcaba, por su parte, garantizó que el PSOE quiere que se investigue todo. Y se investigará pero no se sabe a partir de cuándo. El PP insiste en que sea cuanto antes para desmontar la estrategia socialista antes de las elecciones europeas. Sin embargo, en el PSOE quieren dejar pasar el 13 de junio para demostrar que la victoria de las generales fue de la izquierda y sin la "ayuda" de los atentados.





