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ARTE

El deseo de provocar convertido en premio

Por Cristina Campo de PabloTiempo de lectura1 min
Cultura10-12-2003

Este año los jóvenes artistas británicos nominados al premio Turner parecen haberse centrado en los temas más polémicos y extravagantes que se pueden aplicar al mundo del arte.

Conforme a esta idea, Gray Perry, haciendo honor de su travestismo, apareció al certamen con un pomposo vestido al estilo de los años cuarenta y anunciando que le gustaba llamarse con el nombre femenino, Claire. Al aceptar el galardón dijo: “Ya era hora de que un ceramista travesti ganara el premio Turner”. Perry consiguió el premio y las 20.000 libras que de él se derivan, con unos jarrones decorados que llevan títulos como “Hemos hallado el cuerpo de su hijo 2000”. El artista indicó que “la mayoría de personas que leen el título pensarán en pedofilia, pero más de un 90 por ciento de nuestros hijos mueren a manos de sus padres”. Con estas piezas, el artista venció a los que se consideran favoritos para obtener el galardón, los hermanos Chapman, que captaron la atención, desde el periodo de nominaciones, con su expresión artística titulada “Muerte”, que consiste en una escultura de bronce que muestra una escena de sexo oral entre muñecos inflables. Con estas premisas no es extraño que los visitantes a la exposición de los trabajos nominados en la galería Tate, se encuentren con un cartel a la entrada que diga: “No recomendado para niños menores de 16 años”. Esta galería, de 104 años de antigüedad, pretende ser una muestra de la diversidad y la profundidad del arte británico. El torno a las obras que se exponen en este museo y al talante del propio premio Turner circula una polémica. ¿Se puede consideran arte a este tipo de expresiones o es un fraude avalado por una de las entidades culturales más prestigiosas de Gran Bretaña?.