Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

Diplomáticos de la ONU apuestan por el despliegue de tropas en Oriente Próximo

Por Vicente García GandíaTiempo de lectura2 min
Internacional15-06-2003

Oriente Próximo vive expectante la posibilidad de que la Hoja de Ruta pasase a la historia sin más trascendencia que la de otros planes de paz como Camp David. Pero la Comunidad Internacional se ha dado cuenta de que la oportunidad para la estabilización en la zona es histórica y hay que aprovecharla. Algunos piden ya la mediación de la ONU en la región.

George W. Bush, lanzaba un mensaje la semana pasada: "Está claro que hay gente en Oriente Próximo que odia la paz, gente que quiere matar para asegurar que el deseo de Israel de vivir en paz y seguridad no se realice, gente que mata para asegurarse de que el deseo del primer ministro de la Autoridad Palestina y de otras autoridades de ver un Estado pacífico viviendo al lado de Israel, no se realice". Los mínimos alcanzados poco antes en el balneario de jordano de Aqaba estaban a punto de desmoronarse sobre la base de un odio de algunos que "están dispuestos a detener cualquier progreso en el camino hacia la paz", añadía el presidente estadounidense. En efecto, tanto las acciones del Ejército israelí como la violencia del terrorismo islámico, que ahora se niega a pactar una tregua esperanzadora, abrían la puerta de atrás a una Hoja de Ruta recién estrenada. Estallaba entonces la voz del líder del pueblo en Palestina, Yasir Arafat, que desde su confinamiento en el cuartel general de la ANP en Ramala pedía "la detención inmediata de todas las operaciones terroristas de las dos partes", solicitaba la ayuda de "los líderes del mundo árabe" y reclamaba el envío urgente de observadores a la región para frenar la caída en picado del plan de paz. Coincidía con la postura de algunos destacados miembros de la ONU que también la semana pasada abogaron por la intervención de Naciones Unidas en la zona. El secretario general de la Organización, Kofi Annan, no dudaba de la conveniencia del despliegue de tropas y unidades de observadores en Palestina e Israel aunque reconocía que "eso es algo que deben determinar las partes". Más convencido se mostraba por su parte Inocencio Arias, el embajador español en el Consejo de Seguridad, al denunciar sin tapujos la inutilidad de las reuniones en la ONU ante una situación cada vez más desastrosa en las calles de Oriente Medio. Arias apostó de forma rotunda por la intervención "efectiva y objetiva" y "no sólo diplomática" de la Comunidad Internacional para resolver de una vez las diferencias entre palestinos e israelíes".