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FÚTBOL

Ortí, reelegido presidente del Valencia

Por La Semana.esTiempo de lectura2 min
Deportes14-06-2003

Jaume Ortí y su Consejo de Administración fueron reelegidos para dirigir el Valencia C.F. por la Asamblea General Extraordinaria de accionistas, que eligió su proyecto para las próximas cinco temporadas. La peculiar distribución de las acciones del club favoreció al ganador y eclipsó la posible victoria de Paco Roig, máximo accionista.

El problema accionarial en el Valencia es triple: por un lado existe una mayoría de pequeños accionistas –que poseen cerca del 40 % del capital del club–, pero que no acuden a las asambleas o bien delegan su voto, ya que tienen muy difícil organizarse. Por otro lado están los grandes accionistas, empresarios con poder de decisión: se trata de una oligarquía en la que se conjugan fuertes enemistades y ambiciones de poder. La mayoría de ellos han sido o son miembros del Consejo de Administración. Entre ellos hay muchas rencillas, pero se han unido en los últimos años gracias al enemigo común: Roig, de ahí el apoyo a Ortí. En torno a Ortí –que no tiene ni 200 acciones– y el ex presidente Pedro Cortés se alinearon los oligarcas y muchos accionistas, asustados por la posible vuelta de Roig y animados por la campaña de compra de acciones o de delegación realizada –poco éticamente– desde las mismas oficinas del club. Roig empezó a comprar acciones a 600 euros, 12 veces su precio original, en su intento de acaparar el mayor número posible. Pero un constructor, Bautista Soler, amparado en su apoyo al Consejo, capitalizó las acciones que éste compraba a los pequeños accionistas. Así, en la votación, las 59.255 acciones a favor de Roig no pudieron con las 87.905 acciones con que se apoyó a Ortí. El constructor Bautista Soler, que había presentado una tercera candidatura, sumó 11.000 acciones y se quedó en una mera actuación de otros valencianistas, aunque positiva por el reconocimiento de que hay alternativas a Roig y al Consejo. La victoria de Roig hubiese supuesto, entre otras cosas, cambiar el sistema de votación –un accionista un voto–, independientemente de las acciones que se posean. Roig defendía este sistema porque, a pesar de ser máximo accionista, la fragmentación accionarial le impide ejercer el poder sin aliados. El ex presidente se ha enfrentado con todo el mundo, e incluso ha intentado boicotear más de una vez el Consejo en calidad de máximo accionista.