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BALONMANO

El Magdeburgo, campeón de la Supercopa de Europa

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura2 min
Deportes27-10-2002

El Magdeburgo, campeón de la Liga de Campeones la pasada temporada, cumplió los pronósticos y se alzó con la Supercopa europea, después de vencer en dos duros partidos al campeón de la Recopa, el Balonmano Ciudad Real, y al Fotex Vezsprem. El equipo español fue tercero, después de vencer en la final de consolación al Kiel, campeón de la Copa EHF.

Los húngaros del Fotex Veszprem llegaron a la Supercopa de Europa invitados, para completar el torneo junto con los ganadores de los torneos continentales de la temporada 2001-2002. Pero plantaron cara e hicieron trabajar al anfitrión, el poderoso Magdeburgo, por 31-30, en un encuentro que se caracterizó por su gran igualdad. Ambos equipos se emplearon mejor en ataque que en defensa, pero sólo la actuación del portero Gaudin, al igual que en la semifinal, inclinó la balanza del lado teutón. La labor del extremo francés Abati, el polaco Tkaczyk y el islandés Stefansson, 19 goles entre los tres, fueron los principales baluartes del Magdeburgo, mientras que el cubano Pérez y el croata Dzomba, con siete goles cada uno, fueron los más destacados del Vezsprem, que llegó a la final después de derrotar al otro equipo alemán, el Kiel, por 31-23. El Magdeburgo derrotó en semifinales al Ciudad Real (35-33). El equipo de Juan de Dios Román comenzó despistado, débil en defensa, de modo que los alemanes abrieron diferencias rápidamente. Pero en el inicio de la segunda mitad, el equipo manchego logró un parcial de 2-6 y por primera vez consiguió ponerse por delante en el marcador. Ajustó mejor la defensa, Hombrados apareció y surgió la magia de Dujshebaev. El campeón de la Liga de Campeones tuvo que echar mano del lesionado Perunicic para no verse desbordado, y la fortuna del portero Gaudin, que detuvo un lanzamiento de Dujshebaev y un penalti de Hjermind en los instantes finales. En el siguiente partido mejoró la defensa de los españoles, y arrollaron al Kiel: 32-20. El Ciudad Real dominó el partido desde el principio y destrozó a su rival, que acusó la baja del mejor jugador del mundo, el sueco Stefan Lovgren, contra un rival que jugó con mucha dureza, coherencia y velocidad. En la segunda mitad, la superioridad física del Ciudad Real fue evidente y su ventaja no hizo ya sino aumentar. Una despedida agridulce para el campeón de la Recopa, perjudicado por su cruce de semifinales.