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Latinoamérica

Una reyerta en una cárcel brasileña acaba con 60 muertos

Por Beatriz Alcántara GilTiempo de lectura2 min
Internacional03-01-2017

La violencia vuelve a protagonizar las noticias en Brasil tras el brutal enfrentamiento entre dos clanes en una cárcel de Manaos, en el estado de Amazonas. La pelea se ha saldado con al menos 60 muertos y cientos de heridos y huidos. Este suceso vuelve a quedar patente la lucha entre los diferentes grupos por hacerse con el liderazgo en la cárceles de Brasil.

La pelea comenzó en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim (Compaj) durante la tarde del domingo entre los miembros del clan Familia do Norte (FDN), líder de dicha prisión, y el Primer Comando de la Capital (PCC), que tiene el control de Sao Paulo. Las muertes se han llevado a cabo de forma brutal, con descuartizamientos y decapitaciones, dejando regueros de sangre en los pasillos de la prisión. La rebelión se prolongó durante 17 horas en las que los diferentes grupos tomaron como rehenes a 74 presos y a 12 funcionarios. Este enfrentamiento ha quedado en evidencia el gran problema presente en el sistema penitenciario, una crisis a nivel nacional.

La mayoría de los 60 muertos pertenecen a FDN ya que, según las autoridades, el clan rival quería enviar un mensaje de autoridad en la región. Esta información ha sido comunicada por Sergio Fontes, secretario de Seguridad Pública del Estado, que ha afirmado: "Sólo hubo muertes en un lado. La FDN masacró a los supuestos integrantes del PCC y algún que otro preso. No hubo contrapartida de la otra facción". Según el secretario, esta masacre es un nuevo capítulo en la guerra silenciosa que está provocando el narcotráfico en Brasil y que no puede ser solo enfrentada por los Estados.

Las autoridades del país han decidido tomar medidas para intentar solucionar el enfrentamiento entre clanes en las prisiones y han ordenado reubicar a los líderes de los grupos enfrentados en esta rebelión en diferentes cárceles federales. Así lo han anunciado este martes el ministro de Justicia brasileño, Alexandre de Moraes, y el gobernador del estado de Amazonas, José Melo. Moraes ha afirmado que ya se han tomado las medidas necesarias y que por el momento la situación está controlada. Además, el ministro se ha comprometido a aumentar la supervisión en las cárceles y reforzar la presencia de policías.

Esta reyerta entre clanes ha sido la mayor masacre del sistema de prisiones en Amazonas y la principal matanza entre presos en Brasil, como ha confirmado la secretaria de Seguridad Pública de dicha región.