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LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL  

Sierra i Fabra y Luis Leante ganan el Premio Edebé

Por Sandra SánchezTiempo de lectura4 min
Cultura21-01-2016

La buena literatura obtiene su recompensa. El escritor barcelonés Jordi Sierra i Fabra, con la novela El aprendiz de brujo y los invisibles, es el ganador del XXIV Premio Edebé de Literatura Infantil (dotado con 25.000 euros), mientras que el murciano Luis Leante, con su relato Huye sin mirar atrás, ha sido el galardonado en el apartado juvenil (dotado con 30.000 euros).

Centenares de libros son atribuidos a Jordi Sierra i Fabra, que ha ganado todos los premios relevantes de literatura infantil y juvenil que se otorgan en España. Con El aprendiz de brujo y los invisibles añade un nuevo Premio Edebé a su trayectoria.

Esta vez nos trae una historia que nos sitúa en un ambiente victoriano para mostrarnos la manera en que el profesor Haggath trabaja de manera discreta en su laboratorio secreto. Es uno de los últimos alquimistas, capaz de satisfacer con sus pócimas las peticiones más sorprendentes: crecepelos milagrosos, filtros de amor, pócimas para que un mal estudiante abra su mente, preparados para activar el olvido… Pero, cuando esa noche le confía una pócima a su ayudante, Mortimer, le señala sombríamente que ha de ser más cuidadoso que nunca. Ha de entregarla en un cementerio, antes de las doce de la noche, y no debe abrir la botella bajo ningún concepto porque debe llegar intacta, sin que se derrame nada de su contenido, porque eso podría tener “consecuencias preocupantes”. Un inesperado tropezón hace que salten de esa botella tres únicas gotas. Cuando Mortimer entrega su pedido y, escondido en una esquina del cementerio, atisba cuál es su efecto, se da cuenta de que esas gotas derramadas sobre una tumba pueden tener consecuencias realmente preocupantes.

Con esta inquietante novela, de atmósfera gótica, devolverá la vida a los muertos a través de un elixir. Según uno de los miembros del jurado resulta todo un "artefacto de relojería", quien ha añadido que es también una obra "muy bien hecha técnicamente, aunque tiene sus riesgos en el contenido, porque hablar para niños del paso de la vida a la muerte no es fácil".

Sierra i Fabra es ganador por tercera vez de uno de los premios Edebé. Ha mencionado que ha realizado esta nueva obra con la alegría de siempre: “He escrito esta novela sin parar, sin guion como suelo hacer. La he escrito en seis días. Pero en realidad la he escrito en sesenta años, que son los que llevo dedicado a escribir”.

La novela la ha tenido guardada en un cajón durante tres años hasta que un día decidió que "tenía gracia" y la envió al premio Edebé. Este premió ya lo ganó por primera vez hace 22 años con "Aydin", un texto que narra la historia de una pequeña ballena se escapa de un laboratorio de Ucrania en busca de la libertad y llega hasta la costa de Turquía, donde nacerá su amistad con Godar, el muchacho que la cuidará.

El libro contiene muchos diálogos y un ritmo trepidante pero lo considera diferente a otros que ha escrito, especialmente porque nunca antes había trazado personajes como estos, un profesor llamado Haggath, brujo clandestino y un niño como Mortimer Saw, que reside en un orfanato.

Por su parte, Luis Leante, con Huye sin mirar atrás nos sitúa en la cotidianidad de un adolescente, Enrique, que ha caído en una cierta apatía tras la muerte de su padre. La llegada de un personaje llamado Héctor pone su vida patas arriba y le abre una ventana a la aventura y la intriga. Con una trama de persecuciones en coche, protección de testigos e huidas frenéticas, redescubrirá a su padre y a sí mismo. Asegura que no es una novela ni tétrica ni negativa, no hay dolor, ni tristeza, nada macabro o morboso, sino que lo que hace es contar lo que le ocurre, cosas que les pasan a muchos niños.

La novela está escrita en segunda persona: el muchacho contándole sus avatares al padre muerto. Este reto técnico le interesaba mucho al autor: “Cuando imparto talleres de escritura y les cuento a los alumnos el punto de vista del narrador, les digo que huyan de la segunda persona. Precisamente por la dificultad que tenía, he querido tramarla con ese enfoque”.

Una miembro del jurado ha indicado que se trata de una novela negra "con una acción trepidante, con un arranque que no deja ni respirar, que engancha desde la primera página" y que concluye con un final feliz y escrito en segunda persona, lo que siempre supone un reto para el escritor.

En esta ocasión, El aprendiz de brujo y los invisibles y Huye sin mirar atrás han sido los dos grandes premiados de una competición entre  325 candidatos, de los que 220 fueron en la modalidad infantil y 105 en el apartado juvenil.