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OPEN AUSTRALIA

Vendetta sobre Nadal

Por M. Elena Martínez QuesadaTiempo de lectura2 min
Deportes19-01-2016

Ni él se lo esperaba, ni el resto tampoco. Es lo que tienen las sorpresas. Esa especie de hormigueo en la tripa que acaba por perforar lo más profundo del corazón. Así fue como Rafa Nadal vivió la primera ronda del Open de Australia. Rostro compungido, semblante serio, cara descompuesta. Un primer choque ante el que fuera el herido en 2009, Fernando Verdasco, y que deja cumplida su venganza. Derrota por 7-6 (8), 4-6, 3-6, 7-6 (4) y 6-2 y más de cuatro horas de dura penitencia. Vendetta.

Se abre el camino en Melbourne, pero no de la mejor forma. Nadal debuta en el primer Open de un 2016 de trompicones, con sorpresa y derrota incluida. Parece que desde aquel inicio de año nuevo espléndido, haya cambiado el tiempo por completo (de hecho, ha sido así). Las gélidas temperaturas hielan a un manacorí sorprendido ante su primera actuación en el grande. “Es una derrota dolorosa, no me la esperaba” afirma. Una derrota en la que Verdasco cambió el destino de los acontecimientos de aquel 2009, en el mismo escenario. El tenista madrileño, sin compasión, complicó la vida a Nadal en seis sets de acero, tan fríos como su rostro al finalizar. Porque aunque ésta sólo sea la tercera victoria de Verdasco sobre el manacorí, duele. Y mucho. Tanto que es sólo la segunda vez que Nadal pierde en la ronda inicial de un Grand Slam.

El partido fue un suplicio, bello para los espectadores. Con muchas imágenes y recuerdos en la mente, Nadal y Verdasco se medían en igualdad de condiciones. Esta vez sí. Así, con 6-5 y 0/30 en el cuarto set, Nadal se encontró a sólo dos puntos de la victoria. Y con un 2-0 favorable en el quinto set cayó abatido. El madrileño engrasó muy bien sus servicios y drives cruzados para llegar a los 223 km/h en los saques y 179 km/h en los tiros ganadores, y en la cuarta manga con break favorable, lo selló. Dominó el tiebreak y apuntilló en el quinto set con una pegada superior a la de su compatriota para zanjar la venganza en seis juegos de infarto.

Ahora toca levantarse y continuar. Aunque parezca todo un sueño, será Verdasco quien se mida contra el israelí Dudi Sela en la segunda ronda. Nadal también lo tiene claro. “El camino sigue y hay que continuar con la línea de trabajo y no dejarse derrumbar por la adversidad”. Como dice, el juego está cambiando. “Yo no estoy acostumbrado a que me lancen golpes ganadores sobre mi tiro de derecha. Verdasco ha decidido golpear a fondo todas las bolas, tirando ganadores y ha tenido éxito”. El Open, con controversia incluida (aunque eso es otro tema) ha empezado.