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La CE acusa a Google de abuso de posición dominante
Por Desiree Panadero
3 min
Comunicación15-04-2015
Google prioriza sus propios servicios. La CE investigará también Android, según han apuntado fuentes comunitarias. Las diligencias abiertas se focalizan en el trato preferencial de sus propios productos, lo que según la comisaria de Competencia Margrethe Vestager sería un abuso. “Da igual si eres americano, europeo, ruso o chino: si quieres competir en Europa tienes que hacerlo bajo las normas de competencia comunitarias”, ha aclarado.
El expediente sancionador se basa en el hecho de que cuando un usuario busca en Google, el algoritmo sistemáticamente despliega en los primeros lugares sus propios productos. Según ha explicado Vestager, si la empresa no justifica debidamente a que se debe este tipo de actuaciones, deberá cambiar su forma de proceder. Cuatro aspectos de la actuación de Google preocupaban a los anteriores comisarios. En esta ocasión, sólo se han centrado en uno de ellos, aunque la CE seguirá indagando. Los puntos restantes son: copia de contenidos de web rivales, publicidad exclusiva y restricciones indebidas a los anunciantes.
Para la CE y en especial para la responsable de Competencia, este caso es una prioridad. Las investigaciones comenzaban en noviembre. La CE ha decidido centrarse exclusivamente, al menos de momento, en la forma de tratar a sus competidores en las búsquedas de servicios comparativos de compras. Vestager ha concluido que Google trata y ha favorecido su propio servicio Google Shopping en los resultados de las búsquedas, a través de mecanismos de posicionamiento, sin que esto se corresponda con una mayor calidad. Desde el año 2008, Google no aplica a su propio servicio de compras el sistema de castigo que se aplica a otros servicios de compras a partir de unos parámetros definidos y cuya aplicación puede llevar a bajar la posición en la que se aparece en los resultados de búsqueda de Google. Froogle, el primer servicio de compras de Google, no se beneficiaba de ningún tratamiento favorable y por eso, fue un fracaso. Estas son las principales conclusiones a las que ha llegado la comisaria, tras cinco años de investigación, según la publicación tecnológica Xataka.
Tras un lustro observando a la multinacional, es la primera vez que se ha podido probar que esta no respeta los principios de competencia, ni la legislación europea. El hecho de que no haya sido una enmienda a la totalidad de los servicios de Google ha disgustado a varios miembros del Colegio de comisarios y de la propia Comisión Europea. El expediente a Google se abría gracias al anterior comisario de Competencia, el español Joaquín Almunia.
Google tiene diez semanas para poder recurrir. La Comisión podría sancionarle con un monto igual al 10% de sus beneficios, que en 2014 ascendieron a 66.000 millones de dólares. No obstante, ambas partes pueden negociar para que esta cantidad se reduzca. “Respetamos pero estamos firmemente en desacuerdo con la notificación de la Comisión”, ha indicado Google en su bitácora oficial. Según la empresa las acusaciones son erróneas.
Uno de los aspectos más polémicos del Tratado de Libre Comercio e Inversión entre Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP) son los mecanismos de solución de diferencias entre el Estado y el inversor (ISDS). Mediante dichos procedimientos, las multinacionales podrán demandar a cualquiera de los estados que ratifiquen este acuerdo cuándo consideren que, por medidas tomadas por cualquier Gobierno, puedan perder beneficios. Además estos juicios no se llevarían a cabo en tribunales nacionalizados, sino en unos tribunales especiales, manejados por las propias empresas denunciantes y que conllevan sanciones millonarias, que en caso de perder los Estados, se pagarían con dinero de las arcas públicas. En un caso como el que está salpicando actualmente a Google, la Comisión Europea no tendría ninguna posibilidad de poder sancionar a esta empresa. El próximo sábado 18 de abril es la jornada global contra el TTIP. Personas en diversas ciudades de Europa, Estados Unidos y otros lugares se movilizan con el fin de detener este tratado. En Madrid, habrá una manifestación que partirá desde Neptuno y finalizará en Sol. Este documento se estaba negociando de forma secreta por la Comisión Europea y Washington desde hacía tiempo. Parte de su contenido salía a la luz gracias a unas filtraciones hace unos meses.





