LITERATURA
Nobel 2013 a la fragilidad de Alice Munro
Por Cristina González Boyarizo
2 min
Cultura10-10-2013
La escritura canadiense Alice Munro se ha hecho con el Premio Nobel de literatura 2013 por su libro, Mi vida querida, una historia en forma de cuento donde la autora relata la experiencia de una joven que coge afición a la escritura en sus ratos libres, cuando los hijos duermen y medita para sí hasta que un día un profesor de la universidad le ofrece dar salida a sus relatos en el mundo literario a cambio de una relación adúltera que casi precipita a los dos al desastre. Seguramente al leerlo, el público piense en un argumento, en cierto modo, autobiográfico, ese misterio queda sin resolver.
Lo seguro es que el galardón le ha sido concedido por unanimidad del jurado, en homenaje al color, ritmo y emoción que despiertan sus narraciones, que siempre quedan en la memoria de quienes tienen oportunidad de leerlos. Al enterarse de la noticia, la aludida se ha expresado con la clásica emoción y respeto hacia el honor concedido: “No puedo creerlo, esto es maravilloso, también se me hace difícil pensar que conmigo solo somos 14 las mujeres que nos hemos hecho con este reconocimiento, no me cansaré de dar las gracias”, sus declaraciones a la CBS han emocionado a todos los que la han escuchado. Munro, (Ontario) 1931, tuvo una infancia, juventud y vida general bastante complejas. El puritanismo se respiraba en cada poro de su familia, aquejada de vivir como en el siglo XIX. En plena década de los 60 se casó excesivamente pronto y empezó a trabajar cuando apenas comenzaba a madurar. Se le ocurrió escribir para desahogar sus penas y así nació una gran literata que hoy en día agradece todo a lo que un día la hizo ser quien es hoy. La clave para el éxito rotundo de sus relatos está en la fragilidad que transmiten, una delicadeza y dulzura mágicas que dejan sobrecogida a la audiencia. Sus protagonistas suelen ser mujeres con una vida aparentemente feliz y equilibrada, que a golpe de docilidad optimismo y quimeras acallan una experiencia frustrada, triste e increíblemente injusta, la de las jóvenes que se someten a su destino hasta que un día ocurre algo que les hace colisionar de pronto con la realidad y les enseña a valorarse y salir del tedio y la oscuridad. La narración no presenta cambios bruscos, sin embargo llega al corazón y he ahí la llave mágica para ser una de las celebridades más aclamadas de la actualidad. Curiosamente, el tema de las pocas féminas que irrumpen triunfantes en mundos de hombres desbancándoles, (algo que ha vivido en primera persona) está también muy presente en sus producciones. Otro de sus puntos fuertes es la profundidad del tratamiento psicológico de sus personajes, son almas perdidas que solo buscan quien les comprenda y que se corrompen por pura desesperación sin pretenderlo, como por ejemplo en su novela Demasiada felicidad, donde cada individuo queda retratado con detalles extremadamente puntillosos. Por todos estos atributos, la autora suele ser comparada con profesionales de la misma materia como Chejov o Raymond Carver, todos ellos intiman con los protagonistas manteniendo a su vez la distancia necesaria. Ella afirma parecerse en todo caso a las enamoradas de las letras en el siglo XX. Lleva a sus espaldas un legado de 14 libros que hacen las delicias de sus consumidores más acérrimos y también de los menos. “Lean los relatos viejos, hay muchos”, recomienda sobrecogida. Todos aquellos adeptos a su carrera aseguran que las primeras creaciones no tienen precio. Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio… o Las lunas de Júpiter entre otros. Tienen suerte aquellos que descubren su existencia por lo sonado del Nobel, les servirá para ampliar su cultura mientras disfrutan enormemente y descubren un diamante de los sentimientos y las letras.





