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PREMIOS NOBEL

El Nobel de Química de este año ya tiene dueños

Por Elena PalenciaTiempo de lectura2 min
Sociedad10-10-2013

Y el Nobel es para Martin Karplus, Michael Levitt y Arieh Warshl, tres químicos teóricos. Tal y como lo ha expresado la Real Academia sueca de Ciencias, se merecen el galardón por “sentar las bases de los potentes programas que se utilizan para comprender y predecir los procesos químicos”. También han descubierto unos modelos de ordenadores que copian la vida real, modelos esenciales para la gran parte de los avances de la química de nuestros tiempos.

Ninguno de los tres investigadores nació en EEUU, a pesar de tener la nacionalidad de dicho país. Karplus es austriaco (1930), Levitt, aunque británico, nació en Sudáfrica (1947) y Warshel en Israel (1940). Los modelos avanzados que los tres han dado a conocer al mundo y que comenzaron a investigar hace ya 40 años son utensilios que son capaces de predecir la realidad o de si una reacción va a tener lugar y además se emplean para inventar materiales o fármacos con propiedades nuevas. En el intervalo en el que se producen las reacciones químicas, un tiempo estimado en fracciones de milisegundo, los electrones saltan de un átomo a otro, reto complicado de estudiar para la química clásica ya que es imposible dar cuenta de cada mínimo salto en un proceso químico. Un problema que se ha solucionado gracias los tres Nobel, según la Academia: “Con la ayuda de los métodos ahora premiados con el Nobel de Química, los científicos hicieron que los ordenadores desvelaran los procesos químicos, como una purificación catalítica de gases de combustión o la fotosíntesis en las hojas verdes”. También ha recordado que sin sus avances no habría sido posible que la física clásica de Newton funcionase con la fundamentalmente diferente física cuántica. El iniciador de esta investigación fue Karplus, en Harvard. En 1970 formó equipo con Warshel, que ya conocía a Levitt de anteriores trabajos en Israel durante los cuales habían utilizado un ordenador especial que permitía desarrollar un modelo basado en la física clásica y modelizar cualquier tipo de molécula, incluso las biológicas grandes. En 1972 presentaron sus resultados: “Por primera vez alguien había logrado una colaboración química relevante entre la física clásica y la cuántica”, ha señala la Fundación Nobel. Levitt y Warshel volvieron a encontrarse dos años más tarde para “desarrollar un programa que pudiera utilizarse para estudiar enzimas, proteínas que gobiernan y simplifican las reacciones químicas en los organismos vivos”. Y lo consiguieron, publicando en 1976 el primer modelo computacional de una reacción enzimática. Los tres científicos han facilitado el trabajo a miles de químicos de todos los rincones del mundo. Hasta la fecha, tenían que decantarse por una química o por otra. La clásica consistía en hacer simples cálculos y permitía modelizar grandes moléculas, pero no ofrecía la posibilidad de simular la dinámica de las reacciones químicas. Se recurría, pues, a la física cuántica pero se limitaba a los modelos pequeños. Sin embargo, ahí estaban los tres galardonados para unir lo mejor de los dos ámbitos y crear métodos que se sirven tanto de la física clásica como de la cuántica.