Siria
El uso de armas químicas casi un siglo después de la Primera Guerra Mundial
Por Chantal Salom
3 min
Internacional20-09-2013
La primera vez que un país sufrió las repercusiones de armas químicas fue durante la primera Guerra Mundial. Casi 100 años después, un país sigue sufriendo las consecuencias de estas armas: Siria. Este país es uno de los pocos que todavía no forman parte de la Convención de Armas Químicas, un consenso internacional que busca eliminar estas armas para evitar más catástrofes como la ocurrida el pasado 21 de agosto.
A día de hoy existe un consenso internacional contra el empleo de las armas con agentes tóxicos. Este es la Convención sobre las Armas Químicas (CAQ) y además existe la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ). La CAQ es un tratado internacional en el que se prohíbe el desarrollo, la producción, el almacenamiento, la transferencia y el empleo de armas químicas, y se busca la destrucción de estas armas en un plazo de tiempo específico. Es un tratado único, ya que constituye el primer tratado multilateral destinado a prohibir toda una categoría de armas de destrucción en masa y a velar por la verificación internacional de su destrucción. Asimismo, se trata del primer tratado de desarme negociado en un marco completamente multilateral, en el que se apuesta por la transparencia e igualdad de aplicación en los países. Además, tiene la función de inspeccionar las instalaciones industriales, con el fin de que las sustancias químicas tóxicas no se empleen para fines prohibidos por la CAQ. Por su parte, la OPAQ, tiene como fin eliminar todo tipo de armas químicas en todo el mundo. Su labor consiste especialmente en comprobar que se destruyen todas las armas químicas existentes y en cuidar de que no se produzcan nunca más. La OPAQ da asistencia y protección a los países que forman parte del tratado en caso de que se produzcan víctimas de amenazas o algún ataque con armas químicas. Además, promueve la cooperación internacional para el desarrollo de la química con fines pacíficos. En el pasado, países como Sudáfrica, Alemania y Canada desarrollaron programas de armas químicas. En la actualidad, EEUU, Rusia, China, Japón, India, Irán, Libia, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Francia y Reino Unido han desmantelado o están desmantelando sus arsenales. En Europa todavía quedan armas de la II Guerra Mundial por anular, pero ya no existen fábricas de producción. Todos los países del mundo han firmado y ratificado la Convención sobre las Armas Químicas, salvo Birmania e Israel, que la han firmado, pero todavía no la han ratificado. Sin embargo, existen otros cinco Estados que ni han firmado ni ratificado la CAQ. Esos países son: Corea del Norte, Angola, Sudán del Sur, Egipto y Siria. Por otra parte, los principales centros de fabricación de armas químicas y de depósitos están en los estados de Oregón, Indiana, Kentucky, Nueva York, Alabama, Arkansas, Colorado, Utha, y unas pequeñas islas al sur de Hawai, llamadas Atolón de Johnston. Estos sitios también son lugares de destrucción, dónde van las armas obsoletas de otros centros de fabricación que envían allí sus armas. El caso del ataque en Damasco es el último de la historia en cuanto ataques con armas químicas. La primera vez que se empleó armamento químico fue durante la primera guerra mundial, en el ataque alemán con gas mostaza o iperita en la batalla de Ypres (1914). Alemania, Francia e Inglaterra usaron armas químicas. En la década de 1920, España usó gas mostaza contra Marruecos. Entre 1935 y 1949 Italia usó armas químicas contra Etiopia, mientras que Alemania hizo lo propio en los campos de concentración y las llamadas “duchas secas”. Durante la segunda guerra mundial, en la guerra de Corea y en la guerra de Vietnam, también se utilizaron armas químicas con ántrax, agente blanco, púrpura y azul o gas lacrimógeno entre otros. Esto mismo sucedió en la guerra contra Irán, contra Irak y Afganistán a partir de 1990. Y ahora, estas peligrosas armas, las ha sufrido Siria.





