Siria
Un año y mil millones para destruir las armas químicas según Al Assad
Por Adriana Robledo
2 min
Internacional19-09-2013
El pasado lunes era Naciones Unidas quien tenía la palabra. El informe publicado y presentado ante la ONU y la prensa por el secretario general de la misma, Ban Ki-moon, rebelaba que el ataque emprendido el pasado 21 de agosto en Siria había utilizado gas sarín, gas que afecta al sistema nervioso y que desde 1993 está prohibido. El presidente de Siria, Bashar Al Assad, es quien ha hablado durante esta jornada en una entrevista concedida a la cadena estadounidense Fox. En la conversación ha aceptado el pacto que Estados Unidos y Rusia acordaron en Ginebra el pasado fin de semana por el cual su país se cedía todas las armas químicas de las que dispone.
Al Assad se ha comprometido a entregar y destruir la armas químicas que están en posesión del gobierno pero ha avisado que se trata de una operación “muy complicada” que podría tardar al menos un año en terminarse y el coste estaría en 1.000 millones de dólares. "La semana pasada nos unimos a la Convención sobre Armas de Destrucción Masiva, lo que implica no fabricarlas, no almacenarlas, no usarlas y deshacerse de ellas, es decir, destruirlas" ha comentado en la entrevista. El presidente sirio ha negado que esta operación internacional tenga sea una “táctica dilatoria”. "Cuando te unes a un mecanismo de este tipo tienes que cumplirlo y, de acuerdo con la historia de Siria, nunca hemos acordado algo y no lo hemos cumplido. Nunca", ha respaldado. "En las relaciones internacionales hay mecanismos para controlar el cumplimiento de los acuerdos que están basados en criterios objetivos, por lo que la decisión de confiar no depende de las relaciones personales", ha complementado. En concreto ha hecho referencia a la posibilidad de que el Consejo de las Naciones Unidas tome represalias, conforme al capítulo siete de la Carta de las Naciones Unidas que incluye el uso de la fuerza, si Siria no acata estas medidas. Con respecto a esa posibilidad, Al Assad ha comentado que "es una decisión política de los grandes países". A pesar de que su gobierno está de acuerdo con lo establecido no será un proceso rápido sino que se trata de "una operación muy complicada técnicamente" que "necesitará un año, o quizá un poco más, y mucho dinero, unos 1.000 millones -de dólares-". "Nosotros no tenemos ningún problema -con cumplir el acuerdo-. Lo único que tenemos que hacer es dar información -sobre nuestro arsenal químico- y permitir el acceso a nuestras instalaciones. Lo podemos hacer mañana mismo. El problema es cuánto se tardará en destruirlo. No es una cuestión de voluntad, es una cuestión técnica", ha matizado. En cuanto a las fases del proceso de desarme químico, se ha comprometido a entregarlas "a cualquier país que esté dispuesto a correr el riesgo de destruirlas", sin excepción alguna por lo que Estados Unidos también es una opción. "No tenemos condiciones. Si la administración estadounidense está dispuesta a pagar el dinero y a asumir la responsabilidad de llevarse materiales tóxicos ¿Por qué no? Pero, por supuesto, en cooperación con Naciones Unidas", ha acentuado. Con respecto a la posibilidad de que existiese un acuerdo secreto con Rusia que respalde la seguridad de Siria a cambio de perder las armas químicas el presidente ha contestado que “no lo necesitan”. "El papel ruso ha sido muy eficiente. No se trata solo de guerra, sino de política”





