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JMJ RÍO 2013

El papa Francisco celebra una JMJ cargada de optimismo

Fotografía El Papa saluda a los jóvenes que participan en la JMJ de Río de Janerio (©foto: Jonas Pavao - Flickr)

El Papa saluda a los jóvenes que participan en la JMJ de Río de Janerio (©foto: Jonas Pavao - Flickr)

Por Selene PisabarroTiempo de lectura4 min
Sociedad28-07-2013

El papa Francisco no ha tenido ni un sólo día de descanso. La Jornada Mundial de la Juventud ha cautivado a miles de jóvenes que se han agolpado en Río de Janeiro para celebrar que son “la juventud del papa”. El Pontífice ha expresado su deseo de que la Iglesia camine por el sendero de la sencillez y la humildad para lograr que sea más universal. Además, se ha referido a los jóvenes como el motor para propagar la misión que Jesús emprendió.

Más de 500.000 jóvenes se reunieron este martes durante la ceremonia de inauguración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Copacabana, uno de los barrios más famosos de Brasil para darle la bienvenida al papa Francisco. Al igual que pasó durante la JMJ de Madrid en 2011, la lluvia no cedió ante las plegarias de los cientos de miles de personas que levantaban la vista al cielo. Francisco ha visitado la iglesia de San Jerónimo Emiliani, el patrono de los huérfanos y los jóvenes; Varginha, donde conversó con una familia e impartió su bendición; Manguinhos, donde el alcalde le dio las llaves de Río de Janeiro. El Papa no se ha olvidado de que, dentro de tres años, Brasil será la sede de los Juegos Olímpicos, por lo que bendijo a los países que participarán y además saludó a 300 atletas y brasileños. También, tuvo la oportunidad de reunirse con con la juventud católica de Argentina, que se encontraban allí exclusivamente por la JMJ. El último acto tuvo lugar este domingo en la playa de Copacabana, donde se reunieron cientos de miles de jóvenes, además de la presidenta brasileña, Dilma Roussef, la argentina, Cristina Fernández y el boliviano, Evo Morales. En un principio, iba a ser en Guaratiba, pero las fuertes lluvias hicieron que se trasladara a 60 kilómetros. Fue una celebración llena de ritmo y música en la que no faltaron actuaciones musicales, banderas de todos los países pero sobre todo latinoamericanas e, incluso, una coreografía multitudinaria a la que no dudaron en unirse sacerdotes, obispos y cardenales. Con esto, Francisco quería demostrar que la Iglesia necesita a la juventud porque aportan la creatividad y la alegría que necesita. Francisco expresó su deseo de que la Iglesia viva en la sencillez, la simplicidad y persiga el camino del diálogo con aquellas personas que se alejan de la fe católica, por las que también ha pedido. Durante su visita a las favelas (los barrios marginales de Brasil), animó a combatir la desigualdad mundial y a trabajar internacionalmente por un mundo en el que prime la justicia y la solidaridad. Pero, sin lugar a duda, lo que no ha dejado de repetir es el lema de Río 2013 que dice que los cristianos hagan discípulos sin ninguna excepción. El Pontífice ha señalado durante la homilía que leyó en español, que los jóvenes deben ponerse en marcha como hizo Jesús con sus discípulos, ya que no se debe perder el tiempo para propagar la religión cristiana. Para él, la juventud es el epicentro de las enseñanzas, por lo que deben buscar y encontrar para poner en práctica lo que aprenden. Repitió, constantemente, que su misión era evangelizar y no tener miedo de llevara Cristo a cualquier lugar, sin importar la clase de persona. Lo último que ha pedido a la gente que allí se encontraba allí es que recen por él, porque no es una despedida, sino el comienzo de la misión. Antes de regresar a Roma, el Papa se reunió en Río de Janeiro con el comité de coordinación de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), formado por 45 obispos. Como era de esperar, hasta el final de la JMJ, el Papa no anunció en qué país se celebraría la próxima. Será dentro de tres años, en el 2016, cuando la ciudad de Cracovia (Polonia) se vista de alegría para las futuras jornadas. La JMJ ha estado llena de anécdotas como el trayecto del Papa en avión por culpa del viento hasta el Santuario de Aparecida cuando estaba previsto que fuera en helicóptero. Durante la misa solemne que se celebró en la capital brasileña, más de treinta mil peregrinos no accedieron al recinto por causa del aforo. Además, el servicio de transporte se colapsó el primer día para desplazarse a la playa de Copacabana, donde se daba la bienvenida al papa. Esta situación produjo que el metro ofreciera sus servicios durante las 24 horas del día y los vagones estuvieran completos constantemente. Muchos jóvenes se reunían en la playa para jugar a diversos deportes como el rugby, el fútbol o el voleibol. Las calles durante estos días han estado abarrotadas de jóvenes con ambiente festivo en grupos en los que no faltaban los instrumentos musicales, las canciones y, sobre todo, una buena sonrisa.