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JMJ Río 2013

El Papa confiesa a cinco jóvenes en Río de Janeiro

Por E. GaraguiTiempo de lectura3 min
Sociedad26-07-2013

El parque Quinta da Boa Vista, en Río de Janeiro, se ha convertido estos días en el lugar de la "fiesta del perdón". Unos 50 confesionarios están instalados en ese parque para que los jóvenes que asisten a la JMJ de Río puedan confesarse. Uno de esos 50 ocupó en la mañana de este viernes el Papa Francisco para confesar a cinco jóvenes. El confesionario fue colocado en un lugar reservado del parque para respetar la privacidad del encuentro. Los jóvenes eran de lengua española, portuguesa e italiana. Francisco se une así a la tradición comenzada por Benedicto XVI, que en la JMJ de Madrid de 2011 también confesó a cuatro chicos en el Parque del Retiro de la capital española.

“¡Qué fiesta de recibimiento inolvidable en Copacabana! ¡Dios los bendiga a todos!". De esta manera y a través de twitter, Francisco, ha querido agradecer en la mañana del viernes la presencia de más de 1 millón de personas que en la noche del jueves aguardaban en la playa de Copacabana para aclamar al primer Papa latinoamericano de la historia. Desafiando la lluvia y un frío poco habitual en Rio, los peregrinos participaron en la fiesta de acogida a los jóvenes que participan en la Jornada Mundial de la Juventud. El Papa Francisco, emocionado y espontáneo ante la multitud, dijo que quería que los jóvenes le «confirmaran en su fe» gracias a su entusiasmo y lamentó «lo feo» que resulta «un obispo triste». El obispo de Roma planteó a los jóvenes allí presentes la fe como verdadero alimento para la vida, «una revolución que se podría llamar copernicana», porque pone en el centro a Dios. Sin embargo, hizo especial hincapié en el deseo del «tener» como un camino errado a la felicidad. Así, indicó que estos pueden ofrecer «un momento de embriaguez, la ilusión de ser felices» pero, al final, «dominan y llevan a querer tener cada vez más, a no estar nunca satisfechos». «Y terminamos empachados pero no alimentados. Y es muy triste ver a una juventud empachada pero débil», subrayó de forma improvisada. Por otra parte, y en la mañana del viernes, el Papa confesaba en el parque Quinta da Boa Vista a cinco muchachos (3 chicos y dos chicas) en el acto más íntimo y reservado de los programados durante la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud. Francisco ocupó uno de los confesionarios dispuestos en este parque, pero fue colocado en un lugar reservado para respetar la privacidad del encuentro con los cinco jóvenes que eran de lengua española, portuguesa e italiana. Los confesionarios, diseñados por el arquitecto español Ignacio Íñiguez de Onzono, son de madera blanca y reproducen la forma de la estatua del Cristo Redentor del Corcovado, de Río de Janeiro. Tras confesar a los jóvenes, el Papa se trasladó en el papamóvil descubierto, al palacio arzobispal de Río de Janeiro, donde mantuvo un breve encuentro privado con varios jóvenes que cumplen penas de prisión. En el encuentro, de carácter confidencial para preservar la intimidad de los reos, también participan algunos asistentes de los reclusos. La cercanía del Pontífice con los reclusos no es nueva, pues en la Semana Santa de este año, el Papa Francisco decidió celebrar la Cena del Señor en el reclusorio para menores de Casal de Marmo, en Roma (Italia), lo que causó un gran impacto en los presos a los que el Santo Padre lavó los pies. Después de este encuentro el Papa ha rezado el ángelus desde el balcón central del palacio arzobispal, y posteriormente se ha reunido con los miembros del comité local de la JMJ. Ya al mediodía doce jóvenes, dos por cada continente, más otros dos brasileños han almorzado en el palacio arzobispal con Su Santidad. A las 18:00 horas está previsto el Vía Crucis con los jóvenes en el paseo marítimo de Copacabana.