EGIPTO
Un tribunal egipcio acusa a Mursi de conspirar
Por Irene Flores Ruiz
3 min
Internacional26-07-2013
Aumenta la tensión en Egipto. Un tribunal de El Cairo ha detenido al ex presidente egipcio, Mohamed Mursi, por un plazo de quince días. Ha sido inculpado por diferentes cargos de homicidio, secuestro y colaboración con el movimiento palestino Hamás y, en concreto, por conspiración, en enero de 2011, en la organización de varios ataques contra varias comisarías de Policía y de la fuga de varios islamistas y presos políticos de la cárcel de Wadi Nostrun, situada en el noroeste de El Cairo, cuando estaba cayendo el régimen de Hosni Mubarak.
Además, el tribunal le ha acusado de ser uno de los que se fugaron de dicha prisión, de la destrucción de varios registros oficiales de la cárcel así como de la muerte y secuestro de varios agentes de Policía, soldados y presos. Más en contexto, a finales del mes de junio, el Tribunal de Apelaciones para Delitos Menores de Ismailia egipcio reveló que Hamás junto con el partido-milicia chií Hezbolá y los Hermanos Musulmanes conspiraron para sacar de la prisión a varios presos del grupo. Los tres grupos han negado su participación en la operación. Además, un total de 13 personas fallecieron y, al menos, 11.000 se escaparon del complejo. Por otro lado, este viernes se han convocado manifestaciones, esta misma tarde, tanto por los simpatizantes como por los detractores del depuesto presidente Mursi. El jefe de las Fuerzas Armadas, Abdelfatá al Sisi, ha llamado a sus seguidores contra la violencia que se ha ido registrando desde el derrocamiento de Mursi y con el fin de reclamar la libertad frente a la opresión de Mursi y sus seguidores. La Presidencia interina como el movimiento egipcio, Tamarod, han respaldado el llamamiento de Al Sisi. El “llamamiento contra el terrorismo” de Al Sisi ha recibido las críticas del grupo de los Hermanos Musulmanes, el partido salafista Al Nur como por parte del movimiento Juvenil 6 de abril. Concretamente, el portavoz de los Hermanos, Gehad el Haddad, ha calificado al llamamiento como un llamamiento a la guerra civil. Además, el líder del grupo islamista, Mohamed Badie, ha instado a los seguidores del ex presidente a manifestarse, también, este viernes por la tarde para defender la libertad, la dignidad humana y la justicia social. Además, aunque ambas partes han defendido el carácter pacífico de sus actos de protesta, se espera una nueva jornada de choques entre ambos bandos desde este viernes por la tarde hasta la madrugada de este sábado, por lo que la tensión no deja de crecer a medida que avanza la jornada. El riesgo de producirse nuevos ataques ha sido subrayado por el primer ministro del gobierno en funciones, Hazem el Beblawy, en un comunicado emitido esta mañana. Por otra parte, es destacable que el Ejército haya dado, este pasado jueves, un ultimátum de 48 horas a los Hermanos Musulmanes con el fin de sellar su reconciliación con las actuales autoridades que se constituyeron después del golpe de Estado que derrocó el 3 de julio a Mohamed Mursi. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, ha solicitado a las autoridades del país la liberación de Mursi que se encuentra en paradero desconocido y de poner fin a los arrestos arbitrarios así como otras formas de acoso. Asimismo, ha instado a todos los actores políticos y sociales egipcios a actuar con la máxima moderación y ha brindado su apoyo al derecho que ostentan todos los ciudadanos egipcios para celebrar manifestaciones pacíficas. Al otro lado del océano Atlántico, el gobierno de Estados Unidos ha comunicado a los miembros del Congreso que no se pronunciará sobre si el derrocamiento del ex presidente egipcio, Mohamed Mursi, el 3 de julio se produjo a través de un golpe de Estado. "Creemos que la continuación de la entrega de ayuda a Egipto es importante en nuestro objetivo de lograr una transición responsable hacia un Egipto democrático. Trabajaremos con el Congreso para determinar la mejor manera de continuar con esa ayuda", ha matizado el vicesecretario de Estado, William Burns. En concreto, en el caso de que se hubiera producido un golpe de Estado, Washington debería acabar con la ayuda económica y militar a Egipto por lo que, de esta manera, se estaría evitando que esta situación llegara a producirse.





