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JMJ Río 2013

El Papa se acerca a los pobres en la JMJ y visita una favela

Por E. GaraguiTiempo de lectura3 min
Sociedad25-07-2013

En medio de fuertes medidas de seguridad, con policías con armas de precisión, helicópteros sobrevolando la zona y más agentes por las calles de la favela, Jorge Mario Bergoglio llegó en un pequeño automóvil cubierto, pero que después cambió por el papamóvil. Francisco visitó Varginha, en el complejo de Manguinhos, en la zona norte de Río de Janeiro, lugar que, hasta finales del pasado año, estaba controlado por bandas de narcotraficantes. Sin embargo ahora es una zona recuperada.

Después de repetir una y otra vez que la Iglesia debe abandonar los cómodos palacios del ensimismamiento y buscar los arrabales del mundo, allá donde falta el pan y la justicia, Francisco llegó a una favela de Río de Janeiro, donde se mezcló con su gente. Nada más llegar, le colocaron un collar de flores de papel multicolores. El Papa llegó saludando y besó algunos niños. Después se dirigió a una pequeña iglesia levantada en la favela, donde bendijo el altar mayor y regaló un cáliz. Su Santidad, junto con todos los fieles, rezó el Padrenuestro y el Ave María. "Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo". De esta manera, el Papa Francisco lanzaba un mensaje de carácter social dirigido a los jóvenes donde les animó a no perder la confianza ante "las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés. No dejen que la esperanza se apague" Después se reunió con los vecinos de la favela en el campo de fútbol. Allí subrayó que "la realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. No se habitúen al mal, sino a vencerlo”. Francisco quiso además mandar un mensaje a toda la multitud allí reunida: “Ningún esfuerzo de pacificación será duradero para una sociedad que ignora, margina y abandona en la periferia a una parte de sí misma. La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza”. También destacó los esfuerzos que la sociedad brasileña está haciendo para integrar a los que más sufren. Por otra parte, la tarde del jueves, 5.000 jóvenes argentinos tenían una cita con el Papa en la catedral metropolitana de Río de Janeiro pasar juntos unos minutos. Francisco animó a los jóvenes a que "salgan a la calle a armar lío", afirmando además que quiere "que la Iglesia salga a la calle, quiero que la Iglesia abandone la mundanidad, la comodidad y el clericalismo, que dejemos de estar encerrados en nosotros mismos”. Después, se giró significativamente hacia los prelados que lo acompañaban y les dijo: “Que me perdonen los obispos y los curas si los jóvenes les arman lío, pero ese es mi consejo…” Sin embargo también aconsejó prestar atención a los mayores: “Ustedes, por favor, dejen hablar a los viejos, escúchenlos. Y a los viejos les digo, no se dejen excluir. Abran la boca". Para finalizar el encuentro, Francisco, quiso agradecer la cercanía de los jóvenes aunque reconoció que " me da pena que estén enjaulados. Yo por momentos siento también lo feo que es estar enjaulado… Recen por mí, lo necesito”. Su Santidad también ha querido unirse al dolor por el trágico suceso en Santiago de Compostela y ha pedido oraciones por las victimas mortales y heridos del descarrilamiento de un tren producido en la noche del miércoles.