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Banca

Las preferentes resultaron ser una inversión dudosa

Por Natalia Méndez AparicioTiempo de lectura2 min
Economía25-03-2013

Como el labrador del cuento de la Gallina de los huevos de oro, muchos pequeños inversores han descubierto el lado negativo de lo que parecía una máquina de hacer fortuna. Sin embargo, el Gobierno planea dotar de ayudas a estas personas, aunque no se olvida de recalcar la dificultad de comprensión de este tipo de productos de carácter financiero que a veces han acabado en los tribunales.

Las preferentes son un modo de inversión, similar a las acciones, pero que aportan más dinero que estas. Antiguamente, esta clase de producto de ahorro e inversión se podía adquirir únicamente en los paraísos fiscales; esto atraía bastante al inversor, ya que apenas debía pagar impuestos. Además, el preferente tiene más ventajas que el inversor de acciones, debido a que podía formar parte de ciertas decisiones en la empresa a la que financia. No fue hasta 2003, cuando las preferentes se legalizaron en España. Rodrigo Rato, vicepresidente y ministro de economía por aquel entonces, elaboró la reforma de la Ley 13/1985, de 25 de mayo, para ayudar económicamente a las entidades financieras. Tal reforma permitía al banco dejar de pagar a los inversores y esto sucedió cuando estalló la crisis. Las empresas no devolvían los beneficios pactados a los compradores de las preferentes y estos se sintieron estafados, decidiendo optar por las demandas judiciales. El número de denuncias ha sido tan elevado, que algunos jueces han llevado el caso a cabo e incluso dando la razón al inversor, quien se defendía con el argumento de que no había sido avisado por nadie. Otros juicios no han salido adelante o se han declinado más por la empresa porque el inversor no leyó la letra pequeña del contrato. Ventajas y desventajas de las preferentes El motivo principal por el que los inversores optan por este producto es la alta rentabilidad; remuneran más del 7% anual. Los inversores ven en ellas una oportunidad única para aumentar su bolsillo, e incluso puede participar en la toma de algunas decisiones de la empresa. Sin embargo, son mayores los inconvenientes que las ventajas. En primer lugar, la negociación de la compra de preferentes se realiza en el AIAF Mercado de Renta Fija, donde al inversor no se le prestan los recursos necesarios para informarse, como sucedería al contrario si fuese en el mercado de la bolsa. Y en segundo lugar, no garantiza al cien por cien la obtención de beneficios, ya sea porque la empresa decida no pagar más al inversor o porque este último cierre el grifo, lo que le llevaría a esperarse por lo menos unos cinco años, la autorización del supervisor y el pago de alguna tasa. Los inversores, con el objetivo de obtener más dinero, no han leído la letra pequeña del contrato y se han encontrado con una gallina que ya no puede poner huevos de oro por la crisis.