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TOROS

'El Cid' conquista la Zaragoza 'catalana' y de las despedidas

Por Almudena HernándezTiempo de lectura3 min
Espectáculos17-10-2010

Ha sonado el clarín que avisa el tercio de muerte para la temporada taurina española de 2010. Con los de la Feria del Pilar serán pocos más los que congreguen a la afición española en lo que queda de año, salvo algún que otro espectáculo esporádico, principalmente de tinte benéfico. Tras El Pilar y con la de San Lucas, en Jaén, se cerrarán muchos portones de chiqueros.

Los toreros -hay muchos más que los que se reúnen con el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba- ya mueven sus fichas como otras temporadas por estas fechas: cambios de cuadrilla, de apoderado y un horizonte inmediato que les coloca en paseíllos al otro lado del Atlántico. Es el caso, por ejemplo de Julio Aparicio. En los últimos días, el torero ha hecho "limpieza" con sus hombres de presunta confianza para, presumiblemente, comenzar una nueva etapa en los ruedos. Tras tardes de arte, eclipsó las portadas de medio mundo con su espectacular cornada en mayo en Madrid. Luego, anunció con luz y taquígrafos su recuperación para después cortar la temporada por lo sano. Pero los toreros también salen en la foto por otros motivos. Por cierto, muchos de los que acudieron esta semana a su cita con Rubalcaba -habrá que ver los resultados de la reunión-, viajarán en enero rumbo a Venezuela, a la popular Feria de San Cristóbal, que en 2011 estará sembrada de figuras españolas. El que no lo hará es Javier Valverde, que ha elegido la plaza de toros de Zaragoza para decir adiós. Las cosas no rodaban bien para el castellano desde hace tiempo y tanto él como la afición lo sabían. Su última corrida fue en Zaragoza el día 15. También parece saberlo el coso de Pignatelli, cuyo albero ha sido elegido en numerosas ocasiones por los diestros para sus despedidas o, al menos, los hastaluegos. Verbigracia, el maño Jesús Millán el día de la patrona, el mismísimo 12 de octubre. La del Pilar de 2010 ha sido, según algunos aficionados, la feria en la que los catalanes han querido demostrar su pasión por el arte de Cúchares. Los tentidos de Zaragoza han acogido este año pancartas revindicativas a favor de la fiesta en Cataluña, donde se han blindado los populares bous pero se han prohibido las corridas de toros. De hecho, en Barcelona se habla de plazas de toros reconvertidas en centros comerciales, indemnizaciones, toros sin sangre y exilio. Por cierto que en Zaragoza también fue profeta el día 15, con una de Alcurrucén, el catalán Serafín Marín -que se despidió de su Monumental barcelonesa con un indulto-. Daniel Luque -atención a este torero- y Julián López El Juli se llevaron un trofeo cada uno, el 11, con un encierro de Núñez del Cuvillo. Alberto Álvarez, el día 16, cortó una oreja en la de Partido de Resina. Pero, al menos sobre el marcador, el mejor resultado de la feria ha sido para Manuel Jesús El Cid, que desorejó a un toro de Salvador Domecq el día 10. Con ello se consolida este torero, que parece haberse reencontrado con sus mejores momentos en la segunda parte de la temporada. Y, como suele ocurrir, a caballo, el espectáculo llegó a la capital aragonesa en la última de feria, especialmente con lo protagonizado por Diego Ventura. En la novillada previa, el 7 de octubre, deslumbró López Simón que desorejó a un novillo de Alcurrucén. Para que luego digan que la Fiesta de los toros no tiene futuro.