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LITERATURA

El jurado recompensa el optimismo de Mendoza

Por Javier M. FandiñoTiempo de lectura2 min
Cultura17-10-2010

Pocos escritores han sido capaces de hacer reír tanto a la población española como Eduardo Mendoza. Quizás sea por eso por lo que sus novelas conservan intacta su esencia a lo largo de los años y son leídas una y otra vez provocando la misma media sonrisa. Fiel a sus ideales, Mendoza ha sabido plasmar mejor que nadie su carácter en todas sus obras. El autor barcelonés siempre ha defendido la necesidad del humor en la literatura. Este año el jurado del Premio Planeta le ha dado la razón.

Eduardo Mendoza forma parte de esas escasísimas generaciones literarias que siempre permanecerán vivas con el paso de los años. El autor de obras como La verdad sobre el caso Savolta y Sin noticias de Gurb ha tenido que esperar tres décadas para ver cómo oculto tras el seudónimo Ricardo Medina era galardonado con el Premio Planeta que ya habían recibido sus compañeros Juan Marsé, Terenci Moix, Maruja Torres y Manuel Vázquez Montalbán. A pesar de no figurar entre los grandes aspirantes al galardón hasta el último momento, es indudable reconocer la aportación de Eduardo Mendoza a las letras españolas. El escritor barcelonés ha sabido plasmar mejor que nadie su carácter a la literatura y ha recuperado una parodia y una caricaturización no vista en España desde autores como Valle-Inclán. Aunque bien es cierto que no todas sus novelas no son humorísticas, el autor siempre ha propugnado por la risa como solución a la excentricidad del día a día y a los males humanos, adoptando un humor inglés que ha llegado a actuar como su particular seña de identidad y que puede recordar al fallecido autor británico Evelyn Waugh. Frente al lenguaje exuberante y pomposo, Mendoza ha optado por un estilo sencillo donde los arcaísmos y los cultismos quedan excluidos. Para el autor, existe en la literatura del siglo XX una tendencia a la vuelta de lo figurativo y a la sencillez que, sin duda, ha tomado en sus obras. Asimismo, para el escritor catalán es fundamental que el lector se identifique con los personajes, rasgo que se había abandonado en las últimas tendencias literarias. Otro de los rasgos fundamentales que han marcado toda su literatura es su lugar de nacimiento, Barcelona, donde suelen desarrollarse la gran mayoría de sus obras. Sin embargo, Mendoza ha decidido saltarse esta premisa en la novela que le ha ayudado a alzarse con el Premio Planeta, Riña de gatos. Madrid,1936.