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LITERATURA

El escritor del compromiso social

Por Juan Heralta RodríguezTiempo de lectura2 min
Cultura20-06-2010

El escritor portugués José Saramago, falleció a los 87 años. Con su adiós se va uno de los autores que mejor supo combinar la literatura con el compromiso social. Proveniente de una familia humilde, una de las bases de su éxito residió en que nunca se olvido de cuáles eran sus raíces. Su libro de estilo fue la coherencia que reflejaba lo que más le preocupaba de la sociedad e invitaba al lector a reflexionar sobre aquello que había escrito.

"Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar y, me parece, que, sin ideas, no vamos a ninguna parte". Esto fue lo último que escribió José Saramago pocas semanas antes de su muerte en su blog “Pensar, pensar”. En ellas se puede apreciar el estilo del portugués que siempre supo describir y contar lo mejor y peor del ser humano utilizando, como su particular libro de estilo, la coherencia y el reflejo de la sociedad. Ese espíritu crítico que tenía a la hora de contar sus preocupaciones atraía al lector que se sentía invitado no sólo a leer sino también a reflexionar sobre lo que le acababan de contar y le invitaba a que pensara por él mismo siendo esta una de las claves de su éxito. Pero aparte de esto, sus obras se basaban en posicionamientos hacia determinadas corrientes o actitudes siendo la justicia uno de los elementos más importantes en torno al cual giraban sus obras. Saramago era un escritor que sabia llegar a todo tipo de clases sociales, puesto que antes que antes de ser escritor y periodista fue mecánico y cerrajero, entre otros muchos oficios, hasta que pudo ganarse la vida como poeta. Proveniente de una familia humilde, no tuvo su primer libro hasta que cumplió los 18 años. La lectura le ayudaba a evadirse de la dura realidad que vivía y a quitarse el mal trago que tenía por no haber podido ir a la universidad, ya que se tuvo que poner a trabajar desde muy pequeño para poder ayudar a su familia. Saramago intentaba leer lo máximo posible, ya fueran periódicos, libros o incluso instrucciones de las máquinas, para no quitarse el hábito de leer e intentar aprender algo nuevo cada día. Su faceta como poeta se vio, de algún modo, propiciada e impulsada, al ser despedido como director del periódico Diario de Noticias en 1975 puesto que Saramago lejos de hundirse siguió escribiendo con más ahínco que nunca y, sobre todo, centrándose en los problemas que realmente le preocupaban y le hacían reflexionar a diario. Es por eso, que uno de los consejos que solía dar el poeta era el de “no tener prisa”. Sus obras más importantes han sido La balsa de piedra, Ensayo sobre la ceguera y El evangelio según Jesucristo, el cual le granjeó una gran polémica que le obligo a abandonar Portugal e instalarse en Tias, Lanzarote, donde falleció. La clave del éxito de Saramago reside en que nunca se olvido de su procedencia de una familia humilde, y que pocos como él han sabido combinar casi a la perfección la literatura con el compromiso social.