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REFORMA LABORAL

Pros y contras del 'modelo austríaco' para España

Por Rocío LinaresTiempo de lectura2 min
Economía13-06-2010

Indemnización asegurada para los trabajadores en caso de despido o jubilación. La acumulación de las cotizaciones mensuales por la empresa en un fondo. En general, un aumento de la flexibilidad laboral española y comodidades para las empresas que irán desembolsando el dinero en pequeñas cantidades. El despido les parecerá casi “gratuito”. Desde el pasado mes de abril se oían campanas que anunciaban “modelo austríaco”. La patronal y los sindicatos empezaban a negociar con el Gobierno un sistema que para 2012 será muy similar.

En Austria hay una “hucha” que se llena con el 1,53% del salario bruto de cada trabajador. A partir del tercer año de trabajo, este dinero saldrá con motivo de despido o jubilación. Es una especie de salario aparte, acumulativo y esperanzador de cara al futuro. Sin embargo, todas las seguridades que pueda presentar a simple vista, surgen como inconvenientes al modelo laboral que ahora mismo se mantiene en España. Las indemnizaciones crecen por antigüedad con un contrato único en el modelo original del proyecto. En España, además de esto también se proponen los contratos con indemnizaciones de 33 días. Por otra parte, las empresas con menores expectativas de despido pueden mostrarse en desacuerdo con el desembolso constante de dinero. A menos que se lleve a cabo una reducción salarial neta, esta medida incrementará los costes fijos por empleado. Hay empresarios que ya habían solicitado una reducción salarial por dificultades económicas. A todo esto se suma el contexto en el que el cambio tendría lugar. La economía, y en especial, los trabajadores, no soportarían un aumento salarial y la economía tampoco mayores pérdidas. Hasta el momento no hay evaluaciones muy concretas sobre el funcionamiento de este modelo en Austria pero se percibe un ligero aumento de los despidos. La operación en España debería contemplar que el seguro se hiciera cargo de un coste equivalente a un mínimo de días de salario por año de antigüedad acumulada y el resto, correría a cargo de la empresa dependiendo del tipo de contrato o de los motivos de despido. La cifra de cobertura rondará entre los 0,2 y 0,4 puntos de cotización sobre la masa salarial. El control del nivel de rotación será una necesidad ya que en la actualidad alcanza niveles altos. No obstante, también se debería tener en cuenta la evolución del ciclo económico y el funcionamiento del sistema de seguro. Hay que tener presente que se deben modificar clausulas de modo en que no se perjudiquen los derechos sociales y laborales. Los debates comenzados hasta el momento no fuerzan una modificación en la configuración legal y la fórmula de cálculo del derecho a la indemnización. Sin embargo, un factor determinante en este tipo de política es el consenso para facilitar su puesta en marcha.