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COMITÉ OLÍMPICO

Samaranch, señor de Barcelona 92

Por Rodrigo RomeroTiempo de lectura2 min
Deportes25-04-2010

Para los más jóvenes, Juan Antonio Samaranch era el hombre de pelo blanco que siempre aparecía en televisión para dar el discurso sobre el deporte en general y los Juegos Olímpicos en particular. La generación post Barcelona 92 no tiene conciencia de la lucha que emprendió el catalán para el establecimiento de los JJOO en España y para la entrada de un concepto hasta ese momento apenas desarrollado en la sociedad: el olimpismo.

El español novecentista estaba bajo ese término de "domingo de toros y fútbol". Nadie se imaginó el 17 de octubre de 1986 que Barcelona iba a ser el foco del deporte mundial. Juan Antonio Samaranch consiguió, cuando nadie apostaba un euro por el deporte español, con algo de apariencia ilusoria y utópica; exponer a España ante el escaparate internacional, ante los ojos del mundo. El proceso de la candidatura olímpica de Barcelona comenzó el 30 de mayo de 1981, cuando el entonces alcalde de la ciudad, Narcís Serra, solicitó al rey Juan Carlos I autorización para organizar los Juegos de verano de 1992. Con la llegada a la alcaldía de Pasqual Maragall al año siguente, el proyecto continuó con mayor fuerza y en 1984 se creó la Oficina Olímpica de Barcelona. Desde el gobierno de la Generalitat presidido por Jordi Pujol, también se dio un intenso apoyo a la organización de los Juegos. Desde un primer momento la candidatura de la ciudad contó con un gran apoyo institucional y social, prueba de ello es que antes incluso de la designación como ciudad organizadora de los JJOO se había alcanzado la cifra de 60.000 voluntarios. Finalmente, en la ciudad suiza de Lausana, y dentro del marco de la 91ª sesión del Comité Olímpico Internacional, Barcelona fue elegida como ciudad organizadora de los Juegos de la XXV Olimpiada por delante de París, a la que derrotó en la tercera votación por 47 votos a 23. Tras la elección, se creo el Comité Olímpico Organizador de Barcelona 1992, el presupuesto del COOB ascendió al billón de dólares estadounidenses, la financiación de dicho dinero provinó de la venta de derechos de televisión (33,3%), donaciones de los patrocinadores (27,7%), títulos en venta de billetes de lotería y monedas y sellos conmemorativos (18,6%), venta de entradas (5,5%), y licencias de uso de la imagen gráfica de los Juegos (2,1%). Entre 1986 y 1992 el impacto económico directo de los juegos superó los 7.000 millones de euros, lo que hace de éstos los más rentables de la historia; no solo por la financiación, sino por la gran capacidad de flexibilidad que adquirió España con la concienciación de Samaranch.