COMITÉ OLÍMPICO
El último latido de Samaranch estaba en la corazonada
Por Rocío Linares Ramos
1 min
Deportes22-04-2010
“Estoy al final de mi vida, os pido la concesión de los Juegos para mi ciudad”. Así hablaba Samaranch expresando su último deseo. El que fue padre del olimpismo se despide sin ver a España repitiendo papel de organizadora en los Juegos Olímpicos. “Nuestro país es uno de los que está al frente del deporte mundial”, “se merece organizar de nuevo los juegos olímpicos”.
Esto confesaba en la que fue su última entrevista. Deja más que una ilusión, una realidad deportiva que en sus tiempos revolucionó por completo la carrera de loa atletas españoles. Pensando que la edad de oro del deporte español termina, pidió justicia para premiar el esfuerzo realizado en las pistas y pabellones, en la hierba en el asfalto, en el agua, la lona. A Juan Antonio le apasionaba su trabajo de “dirigir el deporte”. Por ello luchó por lo mejor para su país, para su ciudad y sus deportistas. La guinda a su trayectoria profesional habría estado en la candidatura de Madrid 2012. Los 20 años de presidencia del Comité Olímpico Internacional han hecho historia y dejan el camino asfaltado para alcanzar el premio de honor. Igualmente permanecerá una constancia viva, con su mismo nombre y apellido y esta historia en sus venas: Juan Antonio Samaranch Salisachs. Es el único español influyente en el COI que actúa cargado del coraje que su padre le transmitió por la defensa del espíritu deportivo español en el mundo. Como vicepresidente primero de la Federación Internacional de Pentatlón Moderno y alojado en las filas que ha heredado de su padre, ha certificado desde pilares firmes, la vitalidad de la ciudad madrileña en la defensa del proyecto olímpico. Samaranch padre en algún momento tuvo que reavivar la llama olímpica de este país y su hijo continuó con la labor en la defensa de la candidatura para los próximos juegos olímpicos. La familia olímpica de los Samaranch se mantiene al frente soportando la antorcha. Ahora, sin su patriarca, quedan recuerdos reconocidos y admirables que animan a conseguir otra vez el papel de anfitriona para España.





