Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

COMITÉ OLÍMPICO

De jugar al hockey a presidir el COI

Por Juan Antonio MarínTiempo de lectura2 min
Deportes22-04-2010

Samaranch nació un 17 de julio de 1920 en Barcelona, la que fue su ciudad y en la que vivió toda su vida. Hijo de una acomodada familia, se diplomó en Comercio en la escuela de negocios IESE. Hablaba cuatro idiomas y era un hábil negociador. Empezó en la base del deporte, concretamente en la disciplina del hockey y más tarde probaría como entrenador de fútbol en el Español. Fue vicepresidente de la Federación Española de Fútbol y de la Internacional, donde comenzó a hacerse hueco en la dirección deportiva.

Los éxitos del hockey le llevaron con 34 años a ser nombrado concejal de Deportes del Ayuntamiento de Barcelona, cargo que se prolongó durante ocho años, hasta 1962, y desde el que organizó los II Juegos del Mediterráneo. Siendo concejal de Barcelona se convirtió en 1956 en miembro del Comité Olímpico Español (COE). Cuatro años después, fue jefe de misión de los Juegos Olímpicos de Tokio, y en 1966 fue elegido miembro del COI y delegado nacional de Educación Física y Deportes. Su ascensión no tuvo límites y, en 1967, con 47 años, alcanzó la presidencia del COE, fue elegido procurador en Cortes por el tercio familiar y consejero nacional del Movimiento. En 1968 fue nombrado jefe de protocolo del COI y, dos años más tarde, entró en la Comisión Ejecutiva. En 1973 alcanzó la Presidencia de la Diputación de Barcelona y un año después accedió a la vicepresidencia del COI. Pero fue en 1977 cuando se produjo el hecho crucial en su particular carrera olímpica: ese año fue nombrado embajador español en la URSS, y tres años después, en 1980, se erigió en presidente del máximo organismo deportivo mundial. Pero sin duda su mayor éxito lo vivió en 1992, cuando logró que España organizara unos Juegos Olímpicos, lo que significó que todo el país se volcara con el deporte y la impecable ejecución de un acontecimiento de tal magnitud sirvió para demostrar al mundo la importancia del deporte español y fue un escaparate para mostrar fuera nuestros valores y nuestra cultura. El ya longevo presidente del COI tuvo que vivir, en Atlanta 96, los Juegos más polémicos. En primer momento, porque impidieron a Atenas celebrar el centenario de los Juegos, y después, porque en la ciudad estadounidense nada funcionó, ni siquiera el sistema informático en un país con tecnología punta. Durante el evento una bomba causó dos víctimas y llevó el miedo a toda la organización, que impuso muchísimas medidas de seguridad. En sus últimos Juegos como presidente, Sidney 2000, la gran acogida del pueblo australiano propició el éxito. A pocos días del inicio de los Juegos, Samaranch recibió la noticia de la muerte de su mujer, María Teresa Salisachs Rowe, conocida como Bibis, con quien se había casado en 1955 y tuvo dos hijos. Durante dos días se ausentó, por primera vez, de unos Juegos que él presidía. Dejó el cargo el 16 de julio de 2001, un día antes de cumplir los 81 años, en Moscú (Rusia), precisamente la ciudad que le había catapultado hasta los más alto del deporte mundial. El deporte en general y sobre todo el español, le recordará para siempre por sus actos y por el legado que deja a sus espaldas, 21 años al frente del COI con una magnífica gestión que hará que se le recuerde como uno de los mejores presidentes de la historia.