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COMITÉ OLÍMPICO

El deporte español llora la muerte de Juan Antonio Samaranch

Fotografía Juan Antonio Samaranch, en una ceremonia del COI (FOTO: Comité Olímpico Internacional)

Juan Antonio Samaranch, en una ceremonia del COI (FOTO: Comité Olímpico Internacional)

Por LaSemana.esTiempo de lectura2 min
Deportes21-04-2010

"Queridos colegas, estoy llegando al final de mi tiempo". Así de realista y de sereno se mostraba Juan Antonio Samaranch hace apenas seis meses. Al defender ante el Comité Olímpico Internacional la candidatura de Madrid 2016, admitió que la muerte le acechaba y lanzó un deseo ante sus compañeros.

"Tengo 89 años. Permítanme pedirles que consideren dar a mi país el honor de albergar los Juegos Olímpicos en Madrid". Apenas medio año después, Samaranch sigue luchando con total seguridad por el deporte español, pero desde el rincón que para él estaba reservado en el cielo. La llama vital de Samaranch se ha apagado como la antorcha olímpica cuando concluían unos Juegos. Sin embargo, el recuerdo a su trabajo, el esfuerzo por expandir la imagen de España, la lucha por promocionar el deporte en todos los continentes y su nobleza permanece como su mejor triunfo. Samaranch ha fallecido este miércoles en el Hospital Quirón de Barcelona como consecuencia de una insuficiencia coronaria aguda. Estaba a punto de alcanzar los 90 años pero conservaba la memoria intacta y la cabeza bien firme. Lo demostró cuando apadrinó la candidatura olímpica de Madrid paralos Juegos de 2016. No hubo suerte. Pero él estuvo al frente del proyecto desde el principio y hasta el final. Su gran éxito fue, primero, presidir el Comité Olímpico Internacional desde 1980 hasta 2001. Pocos saben que sus inicios fueron políticos, en tiempos de la dictadura franquista. Con el tiempo, aquello se convirtió en una anécdota en medio de un larguísimo y admirable currículum. El fallecimiento ha conmocionado a todo el país, no por inesperado, sino por la magnitud de la pérdida humana y profesional que representa. Era un gran embajador de España y también de Barcelona, la ciudad que tanto amaba y a la que elevó a la cumbre al conseguir la organización de los Juegos Olímpicos de 1992. La Generalitat de Cataluña se ha volcado con la familia nada más conocer su muerte y ha organizado una capilla ardiente en el edificio oficial del gobierno autonómico, como se haría con las máximas autoridades. En el fondo, Samaranch lo era. Pronunciar su nombre era referirse a toda una institución, no sólo en el mundo del deporte, sino en el ámbito internacional. Su legado queda patente en los grandes avances que el deporte olímpico español ha experimentado durante las últimas dos décadas, pero la cara más patente de su memoria es su hijo, actual integrante del Comité Olímpico Internacional. Muchos gestos de solidaridad Las condolencias y los gestos de solidaridad con la familia no han parado se llegar desde que se conoció la muerte de Juan Antonio Samaranch. Todos los partidos políticos en España han coincidido en destacar su talla como embajador del deporte y de la imagen del país. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha destacado que fue "una figura decisiva para el resurgir del deporte español y del movimiento olímpico", mientras que para el líder del PP, Mariano Rajoy, será recordado como la persona "que más ha hecho por el deporte en España". Desde el extranjero, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha expresado su "tristeza" por el fallecimiento de Samaranch, mientras que el que fue su sucesor en el COI, Jacques Rogge, le ha definido como "el padre de los Juegos Olímpicos de la era moderna".