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TERRORISMO

Medio siglo de terror sin intención de cesar la violencia

Por Sonia Sánchez RondaTiempo de lectura3 min
España31-07-2009

Cincuenta años de reivindicaciones separatistas, casi 900 personas asesinadas, más de 42.000 personas amenazadas, ya 726 etarras cumpliendo condena. Estas son algunas de las cifras de ETA. Cuando todos los demás grupos terroristas europeos han desaparecido, ellos continúan en activo, a pesar de vivir en la región europea con mayor margen de autonomía: policía propia, hacienda propia, medios de comunicación propios, sistema de educación propio.

En un principio el nombre elegido fue ATA, Aberria Ta Askatasuna (que significa Patria y Libertad), pero las siglas coincidían con la palabra “pato” en el dialecto vizcaíno, por lo que se desechó y se tomó el nombre de ETA (Euskadi Ta Askatasuna, Patria Vasca y Libertad en castellano). Un 31 de julio de 1959, en pleno régimen franquista y con el firme objetivo de conseguir la independencia vasca mediante la lucha armada, nació este grupo terrorista. El boletín “Ekin” sirvió a un grupo de estudiantes anticapitalistas y antiimperialistas, de vehículo para expandir sus ideas nacionalistas. En 1961 hicieron descarrilar un tren en San Sebastián lleno de veteranos franquistas, pero no corrió la sangre hasta 1968 cuando mataron a tiros al guardia civil José Jardines y a Melitón Manzanas, jefe de la Brigada político-social de Guipúzcoa. En 1970 se condenó a muerte a varios miembros de ETA, pero la pena fue conmutada ante la presión internacional. El 20 de diciembre de 1973, la banda terrorista hizo volar por los aires el coche en el que viajaba el Presidente del Gobierno, Luís Carrero Blanco. En los primeros años de la transición, ETA se dividió en dos grupos. Uno aceptó abandonar la violencia pasando a formar parte del partido político “Euskadiko Ezkerra”, fusionándose más tarde con el Partido Socialista Obrero Español. La otra facción optó por la violencia, ni la amnistía general que liberó a muchos presos etarras, ni la llegada de un sistema democrático, ni la aprobación de un estatuto de autonomía para el País Vasco, fueron suficientes para detener los atentados. En 1986 doce guardias civiles murieron y cincuenta resultaron heridos al estallar una bomba en Madrid. Al año siguiente otra bomba causó veintiún muertos en un centro comercial en Barcelona. El mismo año once personas perdieron la vida en un atentado similar cerca de una casa cuartel en Zaragoza. José María Aznar y el rey Juan Carlos I han estado entre sus objetivos fallidos. Del Espíritu de Ermua a la última tregua frustrada De entre los casi noventa secuestros perpetrados por la banda, el que más convulsionó al país fue el de José Antonio Ortega Lara, que pasó recluido 532 días. También causó una gran conmoción el secuestro y posterior asesinato del concejal del PP, Miguel Ángel Blanco. Seis millones de personas se manifestaron para exigir su liberación, pero al cabo de tres días al no obtener respuesta a sus peticiones, ETA cumplió su amenaza y desencadenó masivas manifestaciones en su contra. Nació el llamado Espíritu de Ermnua. A lo largo de su historia, ETA ha proclamado cuatro treguas y todas han sido incumplidas. Seguramente, la que más esperanzas generó fue la última decretada en marzo de 2007. Los terroristas declararon un alto el fuego permanente e iniciaban un proceso de diálogo con el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, en las navidades de ese mismo año ETA cometió un atentado en el T4 del aeropuerto de Madrid-Barajas en el fallecieron dos ciudadanos ecuatorianos. Pese a ello el Gobierno socialista insistió en lograr el fin de la banda, pero la presión y, sobre todo, la nula voluntad de los etarras de dejar las armas y sus numerosas exigencias (independencia y Navarra) terminaron con la agonía del proceso. ETA cada vez dirige sus asesinatos a más sectores de la sociedad. Han matado a militares, policías, políticos, periodistas, empresarios y jueces por toda la geografía española, aunque también existen comandos operativos en Francia. La banda terrorista sigue siendo la asignatura pendiente de los gobiernos españoles. A pesar de haber desmantelado operaciones enteras y de haber detenido varias veces a la cúpula terrorista, la banda sigue sembrando el terror en España.