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COLOMBIA

Un grupo de soldados colombianos, en el punto de mira de los investigadores

Por G. MartínezTiempo de lectura2 min
Internacional23-05-2009

La Fiscalía General de Colombia ha presentado cargos contra 17 militares por el homicidio de tres jóvenes el pasado mes de agosto. Según la fiscal, se les imputan cargos como desaparición forzada y homicidio. No obstante, éste no es un caso aislado: en octubre de 2008, Álvaro Uribe destituyó a más de una veintena de militares involucrados en este tipo de prácticas.

Los “falsos positivos” se sustentan en una red que recluta a jóvenes de origen humilde, con el pretexto de ofrecerles trabajo. Después se los entregan a los militares, quienes los ejecutan y equipan con armas de los guerrilleros para simular un combate. Estas simulaciones permitían a los soldados ganar puntos ante sus superiores. Numerosas organizaciones pro Derechos Humanos, como Amnistía Internacional o la Organización de Naciones Unidas, por medio de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos y del representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, han denunciado que el Gobierno había sido avisado de la existencia de estos “falsos positivos” y que no inició las investigaciones a su debido tiempo. Actualmente, más de 400 militares colombianos están detenidos por este tipo de procedimientos y se estima que el número de jóvenes desaparecidos ronda los 2.000. Uribe medita su candidatura Mientras tanto, el Senado colombiano ha aprobado un proyecto de Ley de Referéndum, según el cual el actual presidente del Gobierno, Álvaro Uribe, podría presentarse a su segunda reelección en las elecciones previstas para 2010. De ser aprobado, el referéndum se celebraría en octubre o noviembre de este año, y según varias encuestas el apoyo de la ciudadanía a la reelección sería masivo. Sin embargo, Uribe no tiene clara su participación en los comicios. Desde que subió al poder en 2002, con mayoría absoluta, Álvaro Uribe es la personificación de la lucha constante contra los problemas que azotan al pueblo colombiano, especialmente el narcotráfico y la lucha contra el terrorismo de los grupos paramilitares y guerrilleros. Su buena gestión le ha facilitado superar crisis como el escándalo en el que varios congresistas, incluido su hermano, fueron encarcelados al descubrirse sus vínculos con paramilitares, o la ruptura de relaciones entre Ecuador y Colombia en 2008, por la Operación Fénix que se saldó con la muerte del número dos de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), Raúl Reyes. Además, Uribe se ha granjeado el respeto no sólo del pueblo colombiano sino también del Gobierno estadounidense, que ha encontrado en el Ejecutivo de Uribe, su mejor aliado en Sudamérica. Pese a ser el líder mejor valorado y no tener, en apariencia, ningún adversario capaz de hacerle frente en las urnas, Uribe cree que prolongar su mandato una legislatura más sería perpetuarse en el poder. Los partidarios del presidente consideran que es la opción más positiva para Colombia, y le permitiría acabar con los grandes retos de la realidad social colombiana, no sólo el terrorismo o la liberación de secuestrados sino también la crisis económica. Sin embargo, la oposición, que se ha manifestado en contra a la votación del referéndum por considerar que estaba amañada, mantiene que la posible reelección de Uribe pondría en peligro el sistema democrático colombiano.