JUEGOS OLÍMPICOS
El deporte beneficia física y psicológicamente desde la infancia

Foto: www.beijing2008.cn
Por María Reyes
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Sociedad25-07-2008
Una vieja cita latina afirma: "Mens sana in corpore sano". Practicar algún deporte ayuda a fortalecer huesos, músculos y articulaciones y aporta mayor flexibilidad y resistencia ante golpes y caídas. Además, aumenta la capacidad pulmonar y mejora el funcionamiento del corazón evitando problemas cardiovasculares. Así, constituye una herramienta indispensable y una actividad necesaria para el bienestar físico tanto en la infancia con el crecimiento, como en la madurez como prevención de los síntomas del envejecimiento.
El beneficio que produce la actividad física en el organismo de aquellas personas que lo practican es incuestionable. Pero, además, la psicomotricidad de estos se ve mejorada, ya que son actividades completas que favorecen la coordinación de los movimientos. El único factor realmente importante que suele olvidarse al hablar de las actividades deportivas es la gran ayuda que aportan a la formación psicológica del deportista. Hacer deporte supone que el cuerpo libere sustancias que provocan sensaciones de felicidad y aumentan la energía, la memoria y la capacidad de concentración. Además, las posibilidades de superación mediante el esfuerzo implican una disciplina que se podrá aplicar a otros aspectos de la vida cotidiana. También las relaciones sociales se ven beneficiadas. No sólo se conoce gente que practica el mismo ejercicio sino que se comparten victorias y derrotas, todos se acostumbran a unas y a otras y se fomenta la convivencia. Todas estas enseñanzas, útiles a lo largo de toda la vida, hacen fundamental el ejercicio para los más pequeños. Aún están formando su carácter y estos valores pueden enriquecerles como personas. Para ello, hay que escoger la actividad deportiva adecuada para cada edad y los padres deben implicarse activamente en el desarrollo integral del niño.





