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PEKÍN 2008

El ¬gigante¬ aspira a ser superpotencia

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura2 min
Deportes27-07-2008

China, el gigante asiático, tiene en Pekín 2008 la ocasión de despertar definitivamente como una de las grandes potencias deportivas mundiales. Tras una progresión oscura y lenta, a la sombra de las superpotencias, el país ansía dar el salto que lo sitúe en un plano de igualdad con Estados Unidos y Rusia. Aunque aún le falta camino por recorrer, el trabajo hecho en la preparación de los Juegos tiene visos de dar grandes réditos, como sucedió con España en los Juegos de Barcelona 1992.

Pese a su gran potencial, China no se asomó a los Juegos Olímpicos, y con ellos a las medallas, nada menos que hasta 1984. Aprovechando el boicot de la Unión Soviética y de la República Democrática Alemana -que gracias a los programas de dopaje, estuvo en cabeza del medallero durante veinte años, entre 1968 y 1988-, el país sumó sus primeras medallas. Con 15 campeones olímpicos y 32 medallas, China superó a Italia y fue cuarta en el medallero de los Juegos de Los Ángeles, aunque lejos aún de la República Federal Alemana y de Rumania. Con el voleibol femenino -oro- y el gimnasta Ning Li -cuatro medallas: dos oros, una plata y un bronce- como exponentes, destacaron en los deportes colectivos -bronce en baloncesto y balonmano femeninos- y concentraron sus medallas en pocas modalidades: gimnasia, tiro, halterofilia y saltos de natación. El botín no mejoró en 1988, con 28 medallas y el undécimo lugar por países. No obstante, la reválida del oro en el voleibol femenino y los primeros éxitos en natación -una plata y dos bronces femeninos-, remo -dos medallas femeninas- y el tenis de mesa, que se estrenó como deporte olímpico y deparó cinco medallas -dos oros, una plata y dos bronces- eran sintomáticos de la paulatina progresión del deporte chino. Así, en los Juegos de Barcelona, el listón subió con 52 medallas y el cuarto puesto por países; si bien el número se salvó por la introducción del bádminton como deporte de exhibición, que reportó -sólo en dicha modalidad- cinco medallas, aunque ninguna de oro. En todo caso, dicho nivel se mantuvo en Atlanta 1996 y Sidney 2000, donde los atletas chinos lograron 50 y 59 medallas respectivamente. Ahora bien, la mejora fue notable en Atenas, no tanto por número de medallas -63-, sino porque hubo 32 campeones olímpicos chinos en 14 modalidades: entre ellas, logró el oro por primera vez en tenis, atletismo masculino, lucha grecorromana y piragüismo. Con ello, China se hizo con el segundo lugar del medallero, por delante de Rusia, que logró 27 oros, pese a que su total fue muy superior: 92 metales, y a tan sólo cuatro oros de Estados Unidos. Así pues, el objetivo de China sigue siendo aumentar el número de medallas y dar alcance a estadounidenses y rusos: sin duda, la motivación de competir en casa y el mayor número de atletas en la delegación china son dos factores que pueden influir decisivamente en el devenir de los Juegos. Un factor que no sólo es presente, sino futuro: dado que China tendrá atletas en todas las modalidades olímpicas, aunque no en todas ellas tenga opciones de conseguir medalls, sí le servirá para acumular experiencia con vistas, como mínimo, a Londres 2012.