LECTURA
Millones para la lectura
Por Eliane Hernández Montejo
1 min
Cultura08-05-2001
El Plan de Fomento de Lectura 2001-2004 presentado por el Gobierno destinará 22.356 millones de pesetas al fomento de la lectura. El proyecto está dirigido sobre todo a niños entre ocho y 16años. Ya que, en palabras de la ministra, "el objetivo último es impulsar la costumbre de leer entre la población infantil y juvenil", porque "en esas edades se pueden adquirir hábitos sólidos".
El presupuesto se divide entre varios objetivos: la creación de bibliotecas públicas (17.081 millones en cuatro años), campañas publicitarias y la creación de un logotipo (3.070 millones), realización de encuestas sobre hábitos lectores (357 millones) y el diseño de material educativo para mejorar las bibliotecas escolares (300 millones de pesetas por curso). También se potenciará de nuevo el bibliobus, esos libros ambulantes que se acercan a los niños que no tienen cerca bibliotecas públicas a su disposición. Mientras los británicos destinan este curso 18.000 millones al mismo objetivo, nuestro presupuesto otorga unos 5.500 por curso. Lo cual es mucho comparado con otras campañas anteriores. Los editores españoles consideran insuficiente este proyecto. "Lo que ha presentado la ministra es el plan del Ministerio, exclusivamente del Ministerio, pero nosotros lo que queremos y pedimos es un plan nacional que implique a todos, a más ministerios, a las comunidades autónomas, a las diputaciones, a las universidades, a las fundaciones. Esto no es lo que queremos ni esperamos", dijo Antonio María Ávila, director ejecutivo del Gremio de Editores Pero primero habría que ver si los niños a los que va dirigida esta campaña recuerdan lo que es un libro. Muchos de ellos conocen a La Bella Durmiente o a Blancanieves por las películas de Walt Disney, y no por haber leído los cuentos, o haberlos escuchado de boca de sus padres. Además es justo en Secundaria cuando comienza a abandonarse la lectura, justo cuando las lecturas son obligatorias. Lo malo de todo esto no es que los jóvenes no lean, sino que los adultos tampoco lo hacen.





