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MEDIO AMBIENTE

La desalación y los acuíferos, dos esperanzas para la gestión del agua

Por María ReyesTiempo de lectura2 min
Sociedad21-03-2008

La escasez de agua y la necesidad de este recurso ha hecho que una de las prioridades sea la búsqueda de alternativas mediante las que conseguir agua potable. Dos de los sistemas más extendidos son los acuíferos subterráneos y el proceso de desalación de agua de mar. Cuentan con una serie de ventajas pero presentan algunas consecuencias negativas.

El método más desarrollado en España es la desalación. En rigor, este proceso consiste en la separación de las diferentes sales dentro de una solución acuosa. Sin embargo, el desarrollo tecnológico ha permitido que, en la actualidad, sea posible extender el proceso hasta conseguir la total separación de las sales y el líquido y obtener, de esta manera, agua dulce y potable. La primera planta de desalinización de Europa se estableció en España hace más de cuarenta años. A pesar de que los costes aún continúan siendo elevados, decrecen progresivamente y ya pueden ser asumidos en ciertos usos, como por ejemplo, el doméstico. Pero este método, que en principio puede parecer la solución al llamado problema del agua, tiene sus propios inconvenientes. En primer lugar, los procesos de desalación consumen una gran cantidad de energía, cuyo balance podría situar a España en una posición negativa con respecto al tratado de Kyoto. Además, el recurso hídrico susceptible de desalación más usado es el agua del mar lo que provoca su constante desgaste e introduce un elemento nuevo a tener en cuenta: la salmuera. Esto es el residuo de sales que se extrae del agua salada y que hay que situar en algún lugar. Plantea un gran problema ya que, aunque la salmuera es inocua en concentraciones normales, cuando la concentración crece se convierte en un residuo industrial de características similares al CO2 y con el mismo impacto medioambiental. Por esta causa, también se investiga el desarrollo de la obtención de agua potable mediante la extracción de los acuíferos subterráneos. Son formaciones geológicas, compuestas por una o más capas de roca impermeable que permite el flujo, la concentración y la extracción de agua desde el subsuelo. Barcelona, Valencia, Alicante y Jaén son las provincias más avanzadas en este proceso, y algunas ciudades como Castellón ya cubren al cien por ciento su suministro de agua a partir de los acuíferos. Esta otra solución para el problema de la escasez de agua, también plantea nuevos problemas que dificultan su aprovechamiento. La creciente contaminación, la sobreexplotación de los acuíferos, la extracción constante y excesiva del agua sin esperar a su recuperación son algunos de ellos. El Libro Blanco del Agua en España afirma que más de un 20 por ciento de los acuíferos españoles están siendo explotados de manera no sostenible. Por este motivo, la protección de las aguas subterráneas se ha convertido en un objetivo básico de la Unión Europea, ya que ve en ellas una posible salvación al “problema del agua”.