SOLIDARIDAD
Unas pocas ONG empañan la imagen de millones de voluntarios
Por Esteban del Pozo
2 min
Sociedad30-12-2007
“Las ONG somos las primeras interesadas en que se investigue cualquier posible irregularidad y se desvele la verdad, respetando para ello los cauces y los procedimientos que establece el ordenamiento jurídico”. En estos términos se expresaba el presidente de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, José María Medina, para defender las actitudes de las ONG en España frente a lo que ocurrió con el Arca de Zoé en Chad.
Las encuestas y estudios como el Informe del CIS y la Fundación Carolina confirman que la ciudadanía española valora a las ONG como una de las instituciones más reconocidas y fiables. Aún así, en numerosas ocasiones, los ciudadanos que colaboran con alguna ONG dudan sobre si sus donativos se destinan a lo que ellos creían o se han perdido por el camino. Casos como el de Intervida donde supuestamente se han desviado fondos hacen que la gente se interrogue más a menudo sobre estas cuestiones. Para arrojar un poco de luz sobre el tema de la financiación y los presupuestos, la Coordinadora publica desde hace varios años un directorio, donde se facilita la información sobre las memorias de actividades y financieras, detallando el origen de sus fondos y los proyectos y actividades que desarrollan, de todas las ONG que integran la coordinadora. Además todas las que la forman tienen que cumplir un código de conducta con una serie de “principios éticos consensuados y asumidos de forma colectiva por las ONG, requisitos ligados a la propia autonomía institucional y a una actuación siempre de acuerdo a la ley”. Respecto al caso del Arca de Zoé, en los últimos días han sido condenados por un tribunal chadinao seis de sus miembros a ocho años de trabajos forzados, por intentar secuestrar a 103 niños. La sentencia que condena a los integrantes de la ONG el Arca de Zoe se produce cuatro días después del juicio, en el cual los integrantes de la organización no gubernamental fueron acusados de fraude y de tratar de secuestrar a 103 niños para trasladarlos a Francia. Los abogados de los seis detenidos argumentaron que los cooperantes sólo trataban de ayudar a huérfanos procedentes de Darfur, investigaciones posteriores revelaron que los niños eran chadianos y, que al menos un de sus padres vivía o tenían familiares cercanos.





