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COPA UEFA

El ciclón alavés llega a Dortmund

Por J. Esteban GómezTiempo de lectura2 min
Deportes11-05-2001

El Deportivo Alavés se ha convertido en la revelación española en Europa. El conjunto vasco, en su primera participación en competiciones europeas, ha dado todo un recital eliminatoria tras eliminatoria, lo que ha culminado con el acceso a la final de la UEFA. El Liverpool, verdugo del Barcelona en semifinales, será el testigo de lujo de una nueva página de gloria que puede escribir el Alavés.

La andadura europea del cuadro vitoriano comenzó dubitativa. La primera ronda no fue esta vez la típica exhibición del conjunto fuerte a costa del débil, y de ello se encargó el Gaziantespor turco. Un discreto 0-0 en la ida y un apretado 3-4 en terreno turco, en la vuelta, no auguraban una larga participación del Alavés en la UEFA. Sin embargo, los jugadores de Mané no tardaron en tomarle la medida a la competición, sobre todo lejos de Mendizorroza, donde han resuelto muchas eliminatorias que salieron de Vitoria en el aire. La segunda ronda traía bajo el brazo a un rival correoso, difícil, no apto para el espectáculo. El Lilleström noruego no sólo era más fuerte que los turcos, sino que el frío escandinavo y la altura de los jugadores noruegos hacían temer por la eliminatoria. No obstante, la máquina vasca selló esta vez el pase por la vía rápida. Dos goleadas, 1-3 en Noruega y 5-3 en Mendizorroza, y los vitorianos en la tercera ronda. El equipo de Mané se hacía fuerte y, lo que es más importante, se mantenía invicto en Europa. Estaba naciendo el Pink Team, por el color de la camiseta del Alavés en Europa. No lució los colores blanquiazules, sino que, como homenaje a la provincia y a sus socios, vistió una elástica de color rosado y con el nombre de todos los socios del Alavés impreso en ella. A partir de la tercera ronda, el Alavés ya no se encontraría más cenicientas en Europa. Para empezar, en el tercer asalto esperaba de nuevo el infierno helado de Noruega, ahora contra el Rosenborg, un rival con experiencia en la Liga de Campeones. Un peligroso empate a uno en Mendizorroza llevó a los vascos a jugarse el pase a domicilio, que lograron a lo grande, imponiéndose por 1-3 y sentando cátedra en Europa. Después llegaría el gran Inter de Milán, al que se remontó en Vitoria (3-3) y humilló en San Siro (0-2). El camino a la final lo remataría el Alavés con dos demostraciones de sombrero: una exhibición contra el Rayo, en el duelo fratricida que protagonizaron los dos modestos españoles (3-0 a favor y 2-1 en contra) y una eliminatoria empapada de goles contra el potente Kaiserslautern alemán en semifinales, que se saldó con nueve a dos (5-1 y 1-4) favorable al Alavés.