BALONCESTO
El ¬culebrón¬ de los comunitarios asimilados tuvo un final feliz
Por Álvaro Heralta
3 min
Deportes07-10-2007
Chico estadounidense llega a España, conoce a chica, se enamora de ésta y se casan. Esto que, en un principio, parece una historia de amor con final feliz, no lo es en el caso de muchos deportistas. El escándalo por el matrimonio de conveniencia de Will McDonald estuvo muy cerca de evitar el inicio de la liga ACB. La mujer del jugador del Baskonia afirmó haber contraído matrimonio “para ayudar a un amigo” y ello provocó todo un culebrón en las altas instancias del baloncesto que, al final, no ha tenido mayores consecuencias.
La polémica llegó poco antes de la disputa de la Supercopa. El Baskonia inscribió para esta competición a su jugador Will McDonald como comunitario asimilado tras haberse casado éste con una chica española la pasada primavera. Antes de la disputa de la final entre Tau y Bilbao se publicó en el diario Público una entrevista con la esposa de McDonald. “No creo que haya hecho nada malo. He ayudado a un amigo” o “no me acuerdo del lugar donde nos casamos”, fueron algunas de las confesiones de ésta. Tras leer dichas afirmaciones, la Federación Española de Baloncesto decidió que el club vasco no podía inscribir al jugador como comunitario asimilado en la liga, amparándose en el acuerdo firmado el 23 de mayo de 2005 con la Asociación de Baloncestistas Españoles (ABE) y la Asociación de Clubes de Baloncesto. El objetivo era acabar con los llamados matrimonios exprés o bodas de conveniencia. Dicho tratado establecía que cada equipo puede tener un máximo de siete jugadores foráneos, dos de cualquier país del mundo y cinco europeos, amén de los miembros de la Comunidad Europea. En el conflicto había, por lo tanto, dos partes enfrentadas, una de las cuales decretó la suspensión del comienzo de la liga. Por un lado, estaban el club de Vitoria y la ACB, a favor de la inscripción del norteamericano como comunitario asimilado, y, por otro, la ABE y la Federación, en contra porque defendían que no se estaba llevando a cabo lo acordado en 2005. En toda esta disputa había cinco jugadores más en el mismo lugar que McDonald a los que también se les quería denegar su condición de comunitarios: Boniface N’Dong (Unicaja), Craig Callaghan (Manresa), Chris Thomas (Murcia), Anthony Evans y Lamont Barnes (León). El presidente de la ACB, Joseph Senespeda, alegó los casos de Joshua Fisher (Real Madrid) y Raymond Tutt (Granada), en la temporada 2005-06, y Lamont Barnes (Fuenlabrada), Howard Brown (Murcia) y Ndong (Unicaja), en la pasada campaña, que se encontraron en la misma situación y sí pudieron jugar como comunitarios. El CSD media para hallar la solución Finalmente, tras la mediación del Consejo Superior de Deportes, se llegó a un acuerdo y la liga pudo comenzar en la fecha prevista. Se pactó que los jugadores implicados puedan ser inscritos por sus respectivos clubes como comunitarios pero no se tramitarán en un futuro las licencias de aquéllos que pidan jugar como asimilados y todos actuarán según lo suscrito en 2005. El organismo, encabezado por Jaime Lissaveztky, decretó a su vez que se empiecen a establecer las mesas de negociación para dar forma a un nuevo marco de elección antes del 31 de diciembre de este año debido a que el convenio actual finaliza esta temporada. Además, se creará una comisión integrada por FEB y ACB que estudiará las situaciones en las que la expedición de las licencias de los jugadores pueda resultar de origen fraudulento. Ambas partes consensuarán sus decisiones y se han comprometido a que, en caso de que no fuera posible, someterán sus discrepancias a arbitraje. Por otra parte, McDonald, antes de conocer el desenlace sobre su futuro, realizó una rueda de prensa junto con su esposa en la que defendieron la veracidad de su matrimonio y aseguraron que las afirmaciones de ésta última publicadas en el diario Público eran “del todo falsas”.





