BALONCESTO
Joan Plaza, el triunfo del esfuerzo
Por Guillermo Benavides
3 min
Deportes10-04-2007
El Real Madrid pasó el año pasado sumergido en una profunda crisis que acabó con la destitución de Bozidar Maljkovic. Muchos fueron los candidatos a sustituirle, pero todos rechazaron. Entonces, apareció la figura de Joan Plaza, segundo del serbio, para intentar rehacer el equipo. Más que eso, en su primera temporada al frente de un banquillo ACB, ya le ha dado al Madrid un trofeo europeo, una imagen renovada y camina con buen paso hacia título nacional.
"Llevo 29 años esperando este momento", confesó Joan Plaza –Barcelona, 26 de diciembre de 1963- a su llegada al banquillo blanco. Desde siempre, el técnico catalán siempre ha sido un gran trabajador, innovador y atrevido. Por ello, para dar sus primeros pasos, decidió montar junto a su hermano la escuela de baloncesto Betsaida. También tomó las riendas de un equipo de féminas, el Santísima Trinitat. Títulos y más títulos en estos dos equipos abanderaron su llegada al Club Baloncesto Sant Adriá. En este conjunto obtuvo más de lo mismo, y ello le valió el pasar a las categorías inferiores del Joventut de Badalona. En ellas, siguió cosechando éxitos a base de un estudioso trabajo. Permaneció en la disciplina de la Penya durante años, exceptuando unos meses al frente de del Tarragona de la liga EBA, y logró llegar al primer equipo en la temporada 2000/2001. Fue como ayudante de Josep María Izquierdo, aunque al mismo tiempo dirigía el equipo sub-20, con el que se proclamaría campeón de España ese mismo año. Raúl López y Alex Mumbrú son dos de los jugadores que tuvo a sus órdenes en todo ese tiempo por las categorías inferiores de Badalona. El mismo año de su llegada al primer equipo, vio como cesaban a Izquierdo y se encontró bajo las órdenes de Manel Comas. Muchos eran los años ya pasados en el mundo de la canasta, pero todavía tenía que asimilar cosas. “De Comas aprendí su pasión para transmitir los conceptos y motivar a los jugadores”, declaró Plaza en una entrevista. Después vendría Aíto García Reneses, que le enseñó, según sus palabras, “lo técnico y lo meticuloso que debe ser un entrenador”. En 2005, decidió cambiar de aires y fichó por el Real Madrid, también como segundo entrenador. En sus dos primeros años fue el ayudante de Bozidar Maljkovic, del que asegura se ilustró en cuanto a “la profesionalidad que hay que tener para llevar un equipo”. Toda esa acumulación de conocimientos pudo ponerla en práctica en 2006, cuando llegó el gran cambio en su vida. Maljkovic fue destituido y los entrenadores de renombre a los les ofrecieron el puesto rechazaron el banquillo blanco. Alberto Herreros y Antonio Martín, entonces, miraron hacia él. Su nombramiento como máximo responsable del equipo de baloncesto causó controversias, pues se trataba de un completo desconocido para muchos. Otros decían que no tenía la suficiente experiencia ni el nivel requerido para ocupar el puesto. Ahora, ocho meses después, las opiniones han cambiado. Plaza ha conseguido la mejor marca de victorias obtenida por un técnico debutante en la ACB. Dosifica el esfuerzo de los jugadores mediante rotaciones que no entienden de nombres, intenta sacar lo mejor de sus hombres y, a través de la motivación, busca la manera de que sigan siempre mejorando. El trabajo táctico meticuloso, sobre todo en defensa, ayuda a que los deportistas tienen las cosas claras en la cancha. Pero por encima de todo, el mayor logró obtenido ha sido el de crear un grupo, que haya espíritu de equipo. Y todo esto mediante mucho trabajo y más humildad aún. Dicen los que le conocen, que hacen falta más Plazas y menos mediáticos. Tras 29 años dedicados a este deporte, esperando su momento, éste ya ha llegado. Y Plaza lo está aprovechando.





