SUDÁN
Darfur, limpieza étnica en Sudán
Por J. F. Lamata Molina
3 min
Internacional15-03-2007
El conflicto de Darfur, en Sudán, que enfrenta a los llamados “africanistas” contra los islamistas fanáticos ha generado en una nueva serie de matanzas fácilmente comparables con el genocidio en Ruanda (1994) y el de Yugoslavia. (1990-1999).
El grupo de expertos de Naciones Unidas cree que el Gobierno de Sudán ha organizado y participado en “crímenes de escala internacional” en la región de Darfur. En un documento publicado la semana pasada, se añade que la situación en esa zona “se caracteriza por violaciones sistemáticas y muy graves de los Derechos Humanos y de enormes incumplimientos de la legislación internacional”. El Ejecutivo sudanés ha rechazado las acusaciones de la ONU. Darfur está dividida en tres estados federados dentro de Sudán: Gharb Darfur (Darfur Occidental), Janub Darfur (Darfur Meridional), y Shamal Darfur (Darfur Septentrional). La conflagración entre los Janjaweed (guerrilla islámica radical responsable de la muerte de 30.000 personas según la ONU) y los africanos negros de la región ha derivado en la “limpieza étnica” de miles de personas y el desplazamiento forzoso de varios millones. Árabes contra negros La división de la población de Sudán fue realizada por los colonizadores y, tras la independencia, fue imposible disolver la vieja división. No es simplemente una separación por motivos religiosos, de hecho, la religión musulmana es ampliamente practicada por ambos sectores. Es una división de costumbres: los árabes son nómadas que cuidan de camellos y defienden la sharia; los negros son sedentarios y su principal ocupación son sus granjas, ambos hablan el mismo idioma. Los odios entre ambos grupos (de los que muchos culpan al Gobierno central) sobre ser “los auténticos árabes” y los no árabes han generado una de las peores matanzas de la actualidad con el petróleo como telón de fondo. Sudán siempre ha sido un país en la línea de conflictos internacionales, durante la Guerra Fría. El dictador de Sudán Jaafar Numeiri evolucionó desde apoyar a la URSS hasta convertirse en el mejor aliado de Estados Unidos de todo el continente africano, siendo generosamente ayudado por Washington. En 1989 cayó el comunismo mundial y, casi a la vez, el gobierno de Numeiri, imponiéndose en Sudán un nuevo estilo de gobernar bajo la mano de Omar al Bashir, que se convertiría en la mayor preocupación occidental en África: el islamismo fanático, como ocurriría también en Somalia y Etiopía. En 1991, al estallar la primera Guerra del Golfo, Sudán apoyó públicamente a Sadam Husein. Sin embargo, EE.UU. mantuvo relaciones comerciales con Sudán hasta los atentados de Al Qaeda en Kenia y Tanzania. El gobierno de Bill Clinton acusó a Sudán de ser un país de ayuda al terrorismo y decidió bombardear una “base de entrenamiento a terroristas” en aquel país, que luego resultó que era una fábrica de medicamentos -de donde salían, por cierto, la mitad de las medicinas de todo el país-. Aquella acción traería consecuencias catastróficas al país. Curiosamente, tras la llegada de George W. Bush, se han restablecido los vínculos comerciales entre ambos países bajo acuerdos petrolíferos. Ahora es Tony Blair el que se ha ofrecido para enviar tropas a Darfur pero grupos humanitarios le han contestado que los británicos “bastante han hecho ya al vender armas a ambos bandos”. Sólo entre 2003 y 2005 se calcula que murieron más de 400.000 personas, ante la pasividad del mundo y la opinión mundial, a la que lo que suceda en Darfur no le quitará el sueño.





