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LÍBANO

Miles de personas acampan en el centro de Beirut contra el Gobierno

Por Luis Miguel L. FarracesTiempo de lectura2 min
Internacional10-12-2006

La crisis política en Líbano se acentúa. Miles de manifestantes tomaron a lo largo de toda la semana pasada las calles de Beirut, instalando incluso campamentos improvisados con un solo objetivo: derrocar al Gobierno del primer ministro Fuad Siniora. Las protestas, auspiciadas principalmente por los movimientos chiíes ya se han cobrado la vida de un joven.

La multitudinaria manifestación del primero de diciembre para exigir la dimisión del Ejecutivo de Siniora ha proyectado una gran continuidad a lo largo de esta pasada semana. Miles de personas han estado acampadas los últimos días en el centro de Beirut, pasando la noche entre cánticos patrióticos, juegos de mesa y bailando alrededor de los fuegos necesarios para hacer frente a la intemperie. En las zonas próximas al improvisado campamento se instalaron baños químicos y los organizadores repartieron agua potable y comida entre los manifestantes. Y es que la oposición pro siria ya ha advertido, en boca del diputado de Hezbolá Nawuer Sahli, que “las protestas no cesarán hasta la caída del Gobierno.” Un gobierno al que acusan de corrupto y prooccidental –algunos le apodan Gabinete Feltman, el nombre del embajador de Estados Unidos en el país- y de no haber movido un dedo durante la guerra no declarada el pasado verano entre Israel y las milicias de Hezbolá. Además, las masas chiíes exigen al Ejecutivo que reparta el dinero a las familias que perdieron sus hogares durante el conflicto, algo que ya ha hecho la propia Hezbolá y por lo que está ganando bastantes apoyos, sobre todo entre los colectivos humildes. Asimismo, los miembros del sindicato Confederación General de Trabajadores, un órgano controlado por los sectores pro-sirios, criticaron a Siniora por su política económica y fiscal alejada, según ellos, de los intereses del pueblo. Por su parte, los sectores afines al Gobierno, e incluso EE.UU., han englobado las protestas dentro del intento de Siria de desestabilizar el país y fomentar un golpe de Estado. Estos grupos no dudan que los hilos tras los manifestantes los mueve directamente Damasco en su afán de paralizar el tribunal especial para investigar el asesinato del exprimer ministro Rafic Hariri en 2005, que apunta directamente al régimen sirio. El ministro de Juventud y Deportes, Ahmed Fatfat, se posicionó firme ante las protestas: “No tenemos lo que está pasando, el Gobierno también goza de un inmenso apoyo popular y de gran parte de la Comunidad Internacional (especialmente Occidente). Tenemos mayoría de apoyos tanto en la calle como en el Parlamento”, señaló. Una víctima mortal En las protestas, Ali Ahmad Mahmoud, un joven chií, murió de un disparo tras un enfrentamiento entre los opositores chiíes y grupos progubernamentales suníes en Beirut. Al parecer el joven regresaba a su domicilio, en el distrito de Qasqas, después de que el Ejército libanés disolviera los disturbios en el centro. El autor de los disparos se piensa que es un manifestante suní.