ELECCIONES CATALANAS
Rajoy podría ser el principal perjudicado tras los comicios
Por Alejandro Requeijo
3 min
España22-10-2006
Ninguna de las encuestas realizadas hasta la fecha en referencia a las elecciones catalanas se atreve a dar un ganador claro. Lo único que parece asegurado es que ningún candidato logrará el apoyo suficiente para gobernar en solitario. Eto obligará los partidos a intentar pactos, algunos de ellos ya se han dejado ver levemente en las últimas fechas.
A juzgar por los sondeos, los resultados no variarán en exceso con respecto a los de los comicios de hace tres años. Esto quiere decir que la de CiU volvería a ser la lista más votada pero que la alianza entre PSC, ERC y ICV podría reeditar el tripartito. El Gobierno de coalición que ha legislado Cataluña en los últimos años y que tantos quebraderos de cabeza le ha dado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. El Estatuto de Cataluña, la relación con ERC y la gestión del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, le han pasado factura en más de una ocasión al líder del Ejecutivo central. Es por ello que desde Madrid no estarían dispuestos a que esta situación se repitiese ahora con el ex ministro de Industria, José Montilla como candidato del PSC. Zapatero busca alternativas. Una de ellas sería renunciar precisamente a una nueva alianza de los socialistas catalanes con los republicanos y los ecosocialistas y aceptar un gran Gobierno de coalición entre el PSC y CiU cediendo, eso sí, la presidencia a los nacionalistas. El PSOE renunciaría a la Generalita catalana pero a cambio recibiría otra serie de ventajas. Esta fórmula tendría beneficios sobre todo a largo plazo. Supondría deshacerse de las críticas recibidas durante los últimos años, pero sobre todo, el hecho de no disputar el Govern a CiU tendría como recompensa ganar un apoyo fundamental en el Congreso de los Diputados como es de la formación encabezada por Artur Mas. Zapatero tendría un respaldo importante de este partido para gobernar de aquí a finales de la legislatura y lo que es más importante un apoyo de cara al resultado tras elecciones generales de 2008. El acuerdo incluiría el compromiso de CiU de no pactar con el PP, lo que dejaría a Mariano Rajoy en una posición muy difícil ya que los populares no podrían contar con los votos de CiU tras los comicios generales. De este modo, y a juzgar por la relación del PP con el resto de los partidos de la Cámara, obligaría al partido ahora en la oposición a lograr una mayoría absoluta en esas elecciones. Una solución que a día de hoy se antoja improbable. Lo cierto es que en los últimos días se han dado movimientos que apuntan a esta dirección. El primero de ellos se produjo hace meses cuando Zapatero pacto con Artur Mas la aprobación del Estatuto catalán. Este gesto supuso un golpe irreversible para Pasqual Maragall y su gobierno tripartito que vio como la oposición catalana se apuntaba el mérito del que había sido el proyecto principal de su mandato. Pero concretamente el acuerdo definitivo podría haberse cerrado el día antes del debate de los presupuestos generales del Estado. CiU había presentado una enmienda a la totalidad de las cuentas socialistas que imposibilitaba su aprobación. No obstante, los nacionalistas cambiaron su opinión después de mantener una reunión tan sólo unas horas antes de la sesión en el Congreso. A esto hay que sumarle el gesto de Mas quien firmó ante notario su promesa de no pactar con el PP tras los comicios catalanes.





